Una sugerencia atemporal: «EL BUEN HUMOR»

Una sugerencia atemporal: «EL BUEN HUMOR»

El buen humor es un tónico para la mente y el cuerpo. Es el mejor antídoto para la ansiedad y la depresión.

Existen ideas algo equivocadas acerca de la relevancia del buen humor. En ocasiones deducimos que se trata de andar por la vida con una sonrisa de oreja a oreja, sin duda, ello siempre ofrece ventajas, quizá, sea una manera entusiasta de comenzar a cambiar de mentalidad. Pero debemos tener claro y diáfano que tener buen humor no significa rehusar la realidad; no significa funcionar como si todo rodara sobre ruedas.

Tener buen humor, es tratar de aceptar la realidad,  en ocasiones confusa, con tintes oscuros y llenos de dudas, que el día a día nos depara en ámbitos que no nos dejan escapar: profesionales, económicos, familiares, sociales…

¿Qué se puede hacer, para dar un enfoque constructivo a una realidad que confunde a nuestra mente con pensamientos ciertamente turbios?

Sin lugar a dudas, forzar la mente para encontrar iniciativas que liberen negatividad.

Practicar la intuición, es ella, la que en muchas ocasiones, nos ofrece imágenes, pequeños detalles, que dejan al aire mensajes subliminales que permiten ver la realidad con más claridad y con ello conformar soluciones, y por consiguiente convertir un pensamiento turbio en un pensamiento claro. Sin lugar a dudas cuando uno ve un atisbo de luz, el pensamiento lo convertimos en un pensamiento entusiasta.

Un pensamiento entusiasta,  que provoca buen humor y que es contagioso en la mayoría de las ocasiones. ¿Quién se mantiene indiferente ante una persona que comunica buen humor?

Sabemos que un gran porcentaje de la atención al comunicar se centra en el rostro, y éste es un escenario lleno de actores: los ojos, los labios, el ceño, las cejas… todo esto se confabula para bien o para mal, en la comunicación no verbal.

Estos actores saben diferenciar muy bien el buen humor, el pensamiento entusiasta, del pensamiento turbio y negativo.

Las personas con buen humor comunican con sus ojos, una mirada amable, nunca incisiva,  una mirada directa y brillante, indicando que no tienen nada que esconder; queriendo contagiar buenas vibraciones, queriendo contagiar entusiasmo..

Una persona en el que su buen humor forma parte de su día a día, mantiene una sonrisa cariñosa, como queriendo dar a entender que llevar las circunstancias, los hechos, los conflictos cotidianos de un modo más ligero… no significa ser superficial.

El lenguaje de su cuerpo, emite confianza y seguridad. Caminan erguidos con paso firme y sus brazos acompañan el paso. Mantienen una actitud de empatía, les gusta escuchar, siempre están dispuestos a aprender de los pensamientos y actitudes de los demás con lo que sus movimientos de cabeza afirmativos en señal de interés y concentración en las palabras de su interlocutor les caracteriza. Una persona que se interesa por los demás, siempre suscita interés.

Estas personas, mantienen con naturalidad una comunicación no verbal siempre positiva.

Habituar y aplicar a nuestra mente al buen humor, está lleno de ventajas. Está comprobado que con un buen humor se goza de una probabilidad mayor de alcanzar éxitos.

El buen humor se caracteriza, en poder ver el lado amable y más lúcido de las cosas por muy turbias, oscuras que puedan parecer en un primer momento. Cuando se habitúa a la mente, la intuición entra en acción, ideando imágenes positivas que nos permitan ver posibles vías de solución.

El buen humor, suele ser perseverante en sus objetivos, no se suele rendir ante las primeras dificultades.

El buen humor, nunca niega la dificultad, es consciente de él. Lo reconoce, lo acepta y pone en marchas todas las herramientas perfectas que posee nuestro “ser” desde el primer instante que aterriza en este mundo.

Sabemos por experiencia que la calidad de nuestro humor, determina nuestra calidad de vida.

Gozar de un buen humor sin lugar a dudas desemboca en actitudes, en gestos, en miradas, en sonrisas, en definitiva en hechos, que por supuesto reciben una respuesta.

No debemos olvidar que “como nos ven nos tratan”

A menudo se nos pasa un tiempo muy preciado en preocupaciones, en ansiedad e incluso en estados depresivos… Definitivamente, esto puede cambiar.  Aprender a vivir con sensaciones de bienestar y paz, debe ser un objetivo firme.

Todo esto que marca la calidad de nuestra existencia, lo podemos conseguir… Sencillamente porque nuestros estados de ánimo están marcados por nuestros pensamientos y son ellos los que determinan nuestro humor.

El buen humor, potencia emociones positivas: alegría, anhelo, ilusión, bienestar físico  y sin lugar a dudas conduce a comportamientos dirigidos a la gratificación personal y a la resolución de conflictos y problemas. Está demostrado que quienes disfrutan de momentos de buen humor y de sus emociones, gozan de una mejor salud física y mental.

 El buen humor, es un importante  recurso. Él atrae y conserva los amigos. Aligera las cargas. Es el camino directo para la serenidad y la alegría

Un saludo

Gina Murillo

 

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La duda…La melancolía…