Gina Murillo

Ser o Parecer

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Tú y tus cinco sentidos…

Uno puede decidir dejar de hablar, pero no puede dejar de comunicar. He hablado antes de este concepto, pero al exponer el impacto en los sentidos, su significado es más claro. Es innegable: captamos información con los cinco sentidos.

Hago un breve recorrido por los cinco sentidos:

Vista: “Todo entra por la vista”, nos dicen. Eso realmente no es así. Pero sí es un hecho, que un altísimo porcentaje del impacto personal que se ejerce, es a través de los ojos. El 80% de la atención visual que se logre se centrará en la cara, especialmente en las expresiones. Pero no debemos olvidar que también entra por la vista, cómo se camina, cómo se ve físicamente, la apariencia personal, la ropa que se lleve, el peinado, los complementos; desde gafas, reloj, bolígrafo que se use… etc. Si sonríe o no, la pose y por supuesto los gestos en general.

Oído: éste es el segundo receptor más importante de la proyección personal. Las personas llegaran a una conclusión sobre cómo eres, basado también en cómo se habla, las palabras que se utilizan. Los temas que se tocan y otros aspectos de fondo que entran por los oídos. Pero también impacta, aspectos de forma, como el timbre de voz, acento, velocidad o ritmo al hablar, el volumen de voz, y por supuesto, el tono o el modo en que se dicen las cosas.

Tacto: cuando se da la mano, se efectúa el impacto más importante de dicho sentido. Se recibe información sobre las personas: de la calidez o seguridad del apretón, de la temperatura corporal e incluso de cuantos segundos quieres conceder a ese contacto. Pero hay otro aspecto del tacto, el modo en que se maneja las “distancias personales”. Si se invade innecesariamente al interlocutor, o si por el contrario, “guarda una distancia” mayor a la necesaria. Eso también es tacto.

Olfato: uno se puede ver bien, escucharse adecuadamente, tener un agradable manejo del contacto físico. Pero, si por alguna razón se desprende un olor poco agradable, el impacto positivo logrado se pierde al instante. Los olores corporales, perfumes… etc. Aliento… darán la voz de alarma a los interlocutores.

Gusto: éste es el más sutil e incluso el más complicado de medir. Sin embargo, se sabe que también entra en juego en el momento, en que nos interrelacionamos.

Los cinco sentidos dan voz continuamente a las palabras silenciosas, emitiendo constantemente mensajes a las personas que nos rodean.

Así que recuerda… “Somos actores constantemente en escena”

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Un saludo

Gina Murillo

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Gina Murillo, el arte de la comunicación no verbal