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Abrir puertas: contemplar el horizonte

  Después de haber esperado, escuchado, pensado y repensado, como no, buscado, equivocado, imaginado, soñado… Llega el tiempo de vivir el yo real. Llega el momento de cambiar. Para lograr éxito en el largo viaje del cambio, a veces hay que ir más allá de los límites que nosotros mismos ponemos a la vida, tenemos que […]

¿Qué edad tengo?

¿Qué edad tengo? Y yo que sé, mi cuerpo dice una cosa, pero luego entra a debate mi alma camaleónica y dice otra.  Pues es ella la que cambia de color y edad dependiendo del estado de ánimo. La definición de edad está referida al tiempo de existencia desde su nacimiento hasta la actualidad. La edad […]

Destino… La vida

¡Destino la vida! Entre mis manías confesables está la de coleccionar frases y reflexiones. Hoy ¡Destino la vida! De la mano de Eileen Caddy La vida es lo que se hace de ella, por eso nunca eches la culpa a nadie por encontrarte de esta o aquella manera; date cuenta, por el contrario, de que se […]

Otro panoramas, visiones, caminos: ¿Por qué no vivir de otro modo?

uoʇɹǝʇsǝɥɔ ɥʇıǝʞ ʇɹǝqlıƃ ˙uozɐɹ ɐl souǝɯ ‘opoʇ ‘opoʇ opıpɹǝd ɐɥ ol ǝnb lǝ ouıs ‘uozɐɹ ɐl opıpɹǝd ɐɥ ǝnb lǝ sǝ ou oɔoL A veces tenemos la suerte de que las circunstancias que nos rodean nos ponen boca abajo y ello se presta para conocer otros panoramas, visiones, caminos.  Porque en esta vida, no hay […]

Gina Murillo, el arte de la comunicación no verbal

Edición tapa blanda EUR 9,83
Edición Kindle $2.99
 

¿Esperar qué? Si todo está en ti: Comunicación no verbal. Emociones [Tapa blanda]

Gina Murillio Benedicto (Autor)

 

Reseña del editor

Yo con éste, mi nuevo libro: ¿Esperar qué? Si todo está en ti, he intentado entreabrir un resquicio hacia mi interior, profundizar, analizar, los secretos que la comunicación no verbal nos grita a voces, y como no, hacerme reflexiones en voz alta, no carentes de interrogantes. No me preguntes ¿por qué?, pero parece ser que es éste, mi signo ortográfico favorito. Bueno, quizá sea porque me encanta el reto, la magia de las emociones propias y ajenas. Me encanta la curiosidad, es ella, la que alerta mi imaginación; la que se encarga de comunicarme que la vida está en constante movimiento. Quizá sea ella, la curiosidad, la que curiosamente revela que cada uno actúa de un modo diferente ante la misma circunstancia. La que
me lleva a observar, a pensar, que nadie es raro. Probablemente porque cada uno de nosotros somos únicos. Quizá, sea ésta otra razón, la que me lleve a obtener como respuestas, más interrogantes en este incesante viaje, cuyo destino, la vida, en sus numerosas escalas, te avisa de que vivir es un verbo de acción. Asimismo, te comunica que tu relación, tu fuerza, en definitiva, tu existencia, hay que vivirla y no sólo imaginarla. Esas mismas escalas, son las que te enseñan, que la alegría es una buena compañera y que es su compañía, la que te proporciona sensaciones de bienestar, de paz, de sosiego, de armonía. Esas paradas, te recuerdan que tu vida no depende de si alguien viene o se va; te recuerdan que el único protagonista de tu vida eres tú. Te recuerdan que tomar el riesgo de ser tú mismo es apasionante. Te recuerdan que el desafío de la reinvención proporciona un subidón de adrenalina que te hace vibrar. Te recuerdan al fin, que tú eres el único propietario de esa llave mágica, capaz de abrir todas las estancias de tu existencia, y que por nada del mundo puedes dejarla escapar. Esas señales, esas voces que se desgañitan avisándote –avisándome– de que todos los trayectos de tu vida tienen un gran interés, pero que algunas veces mi sordera interior, no me permite escucharlas y los paso por alto. Sin embargo, otras, resuenan como un eco en mi interior, evocando a mi poder de decisión: elijo vivir por y no por casualidad. Elijo hacer cambios en lugar de tener excusas. Elijo estar alegre y no amargado. Elijo autoestima y no victimismo. Ese viaje a través del aprendizaje, en el que guardar el equilibrio, ayuda a soportar sin sobresaltos los contratiempos y enigmas cotidianos, en el que las respuestas, presumiblemente, caen a cuentagotas. En ocasiones, ese dosificador te hace recapitular e invocar a la paciencia. Una lección que tenemos que aprender desde el inicio de nuestros días… Practicar la paciencia cuesta lo suyo. Ese goteo lento de respuestas que te indican que, aunque digamos que estamos motivados para hacer un cambio, ello no significa que el cambio se produzca inevitablemente. Tenemos que encomendarnos a la infalible, costosa e ignorada… Perseverancia. Cuando creí que tenía respuestas, hallé en ellas más preguntas… ¿A ti no te pasa también? ¿Esperar qué? Si todo está en ti.

Biografía del autor

Nacida en Valencia, España. Universidad de Valencia. Dedicada al mundo de la moda , la imagen y venta en una cadena de boutiques. Actualmente, impartiendo cursos dedicados al estudio de la comunicación personal, como método para lograr un mayor conocimiento y desarrollo en el ámbito personal, social y professional. Gina Murillo 2014