Archives

Yo aplaudo…

Microrrelato: yo aplaudo Yo aplaudo Tu aplaudes Bla bla bla..y otras morimos entre aplausos: yo, la mosca cajonera. Estoy acostumbrada a ir de un lugar a otro, mi destino no depende de mí, está supeditado al entorno por el que me dejan desplazarme. Me he deslizado por lugares atroces, convivido con animales indómitos… es el […]

La vida… Un destino sugerente

La vida, un destino sugerente que me insinúa que vivir es un verbo de acción. Me avisa, que es un viaje incesante, con numerosas escalas.  Es ella, la vida, la que me comunica que mi relación, mi fuerza, en definitiva, mi existencia, tengo que vivirla y no sólo imaginarla. Esas escalas, son las que me enseñan […]

Unas líneas… hoy Gina Murillo

Unas líneas de mi libro: “Mis vistas desde Inocencia”… En España la mejor manera de guardar un secreto es escribir un libro. Manuel Azaña Sí, los secretos, esas palabras silenciosas que resuenan en forma de eco, atormentando al alma. Cuantos zumbidos, cuantos griteríos ineficaces, torpes, se sienten hasta llegar a los secretos que guarda el […]

Ampliando destinos: París

Fragmento de mi libro: “Mis vistas desde Inocencia”… Como iba diciendo, amplié mis destinos, el siguiente fue París. Cogía el tren nocturno Barcelona – París que llegaba a primera hora de la mañana a la estación «Gare D´Austerlitz». Había pasado la noche en un compartimento de cuatro literas, junto a desconocidos. Lo tenía todo bajo […]

La hipocresía, una mala compañía

Fragmento de mi libro: “Mis vistas desde Inocencia”… Me rebelo ante la ley de la hipocresía pues nadie puede ser libre si se siente obligado a ser como los demás… Esa renovada paz, la alegría que proporcionan esos rayos de sol insinuantes y el guiño insistente de mi pretendiente favorito el mar, me hicieron tomar una […]

Mis vistas desde Inocencia: los secretos

Fragmento de mi libro: «Mis vistas desde Inocencia»… Sí, los secretos, esas palabras silenciosas que resuenan en forma de eco, atormentando al alma. Cuantos zumbidos, cuantos griteríos ineficaces, torpes, se sienten hasta llegar a los secretos que guarda el alma confundida por esas palabras incapaces de expresar el sentido del secreto. Pienso que todos hemos […]

Mis vistas desde Inocencia: la vida

Fragmento de mi libro: «Mis vistas desde Inocencia» … Estaba en duermevela, ese sueño fatigoso, inquieto; frecuentemente interrumpido por el temor a no escuchar mi respiración… Mi amiga invisible, la vida, me susurraba lánguidamente. Mi vieja maleta embebida de huellas, descansaba junto a mí.. La noche era lo peor: su oscuridad, su silencio interrumpido por […]

Mis vistas desde Inocencia: Marrakech

Fragmento de mi libro: Mis vistas desde Inocencia. Gina Murillo Nuestro destino elegido Marrakech, no es una ciudad que impacte por sus monumentos, ni que tenga sorprendentes museos, tenía el atractivo que nosotros buscábamos: un mundo distinto, en el que la gracia consiste en el acontecer diario de sus habitantes. Nuestro primer plan fue dejar […]

Mis vistas desde Inocencia… Sinopsis

Mis vistas desde Inocencia, es una novela escrita en primera persona en la que el lector en alguno de sus episodios se sentirá identificado… Sinopsis Sí, ahí estaba yo, Beatriz, esperando a que me recogieran. Estaba acompañada de mi amiga invisible, la vida, y mi vieja maleta. Mi casa es pequeña pero tiene buenas vistas. […]

Gina Murillo, el arte de la comunicación no verbal

Edición tapa blanda EUR 9,83
Edición Kindle $2.99
 

¿Esperar qué? Si todo está en ti: Comunicación no verbal. Emociones [Tapa blanda]

Gina Murillio Benedicto (Autor)

 

Reseña del editor

Yo con éste, mi nuevo libro: ¿Esperar qué? Si todo está en ti, he intentado entreabrir un resquicio hacia mi interior, profundizar, analizar, los secretos que la comunicación no verbal nos grita a voces, y como no, hacerme reflexiones en voz alta, no carentes de interrogantes. No me preguntes ¿por qué?, pero parece ser que es éste, mi signo ortográfico favorito. Bueno, quizá sea porque me encanta el reto, la magia de las emociones propias y ajenas. Me encanta la curiosidad, es ella, la que alerta mi imaginación; la que se encarga de comunicarme que la vida está en constante movimiento. Quizá sea ella, la curiosidad, la que curiosamente revela que cada uno actúa de un modo diferente ante la misma circunstancia. La que
me lleva a observar, a pensar, que nadie es raro. Probablemente porque cada uno de nosotros somos únicos. Quizá, sea ésta otra razón, la que me lleve a obtener como respuestas, más interrogantes en este incesante viaje, cuyo destino, la vida, en sus numerosas escalas, te avisa de que vivir es un verbo de acción. Asimismo, te comunica que tu relación, tu fuerza, en definitiva, tu existencia, hay que vivirla y no sólo imaginarla. Esas mismas escalas, son las que te enseñan, que la alegría es una buena compañera y que es su compañía, la que te proporciona sensaciones de bienestar, de paz, de sosiego, de armonía. Esas paradas, te recuerdan que tu vida no depende de si alguien viene o se va; te recuerdan que el único protagonista de tu vida eres tú. Te recuerdan que tomar el riesgo de ser tú mismo es apasionante. Te recuerdan que el desafío de la reinvención proporciona un subidón de adrenalina que te hace vibrar. Te recuerdan al fin, que tú eres el único propietario de esa llave mágica, capaz de abrir todas las estancias de tu existencia, y que por nada del mundo puedes dejarla escapar. Esas señales, esas voces que se desgañitan avisándote –avisándome– de que todos los trayectos de tu vida tienen un gran interés, pero que algunas veces mi sordera interior, no me permite escucharlas y los paso por alto. Sin embargo, otras, resuenan como un eco en mi interior, evocando a mi poder de decisión: elijo vivir por y no por casualidad. Elijo hacer cambios en lugar de tener excusas. Elijo estar alegre y no amargado. Elijo autoestima y no victimismo. Ese viaje a través del aprendizaje, en el que guardar el equilibrio, ayuda a soportar sin sobresaltos los contratiempos y enigmas cotidianos, en el que las respuestas, presumiblemente, caen a cuentagotas. En ocasiones, ese dosificador te hace recapitular e invocar a la paciencia. Una lección que tenemos que aprender desde el inicio de nuestros días… Practicar la paciencia cuesta lo suyo. Ese goteo lento de respuestas que te indican que, aunque digamos que estamos motivados para hacer un cambio, ello no significa que el cambio se produzca inevitablemente. Tenemos que encomendarnos a la infalible, costosa e ignorada… Perseverancia. Cuando creí que tenía respuestas, hallé en ellas más preguntas… ¿A ti no te pasa también? ¿Esperar qué? Si todo está en ti.

Biografía del autor

Nacida en Valencia, España. Universidad de Valencia. Dedicada al mundo de la moda , la imagen y venta en una cadena de boutiques. Actualmente, impartiendo cursos dedicados al estudio de la comunicación personal, como método para lograr un mayor conocimiento y desarrollo en el ámbito personal, social y professional. Gina Murillo 2014