Somos actores, constantemente en escena

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Somos actores, constantemente en escena

A todos nos gustaría tener una mayor influencia sobre los demás para poder lograr nuestros objetivos… «somos actores, constantemente en escena».

También nos encantaría saber lo que piensan los demás de nosotros y sus intenciones. Aunque no podemos leer la mente, ni es deseable, sí tenemos conocimientos suficientes para mejorar nuestra comunicación no verbal, pieza fundamental para alcanzar nuestros objetivos y lograr una mayor satisfacción y como consecuencia un mayor grado de felicidad.

La forma de entender y utilizar estos conocimientos, también son determinantes para elegir una forma de vivir. Es fundamental mantener una actitud positiva, honesta, generosa hacia los demás. Por esta razón es tan importante comunicarse bien y por supuesto leer correctamente lo que comunica los demás.

Las palabras silenciosas (C.N.V.) son una buena herramienta para poder interpretar nuestro lenguaje corporal, como así también la de los demás a través de:

  • La expresión facial
  • Gestos
  • Miradas
  • Sonrisas
  • Actitud corporal
  • Voz: tonos y ritmos

Y estas herramientas las podemos utilizar en lo laboral, social, en el trato con amigos, conocidos, también en el vínculo más íntimo, en el cual podemos detectar mediante observación, cambios de actitudes, de comportamientos, para mejorar nuestras relaciones. Es obvio que dominar el lenguaje de las palabras silenciosas otorga beneficios como: lograr posicionamiento positivo; comunicar ideas con más fuerza; ganar influencia; evitar ser dominado; negociar con confianza…

Aunque el tema es largo y complicado, intentaré despertar el gusanillo, hablando hoy del primer punto:

La expresión facial es uno de los principales puntos focales para su interlocutor. Se sabe que un gran porcentaje de la atención se centra en el rostro, y éste es un escenario lleno de actores: los ojos, los labios, el ceño (frente) las cejas. Todo esto se confabula para bien o para mal, en la comunicación no verbal.

Esta comprobado que cuando hay disonancia e incongruencia entre lo que una persona dice y lo que expresa a través de las palabras silenciosas, se genera confusión o peor aún, se le hace más caso a lo que hace con sus gestos o pose a lo que dice. Por ejemplo, cuando una madre regaña a su hija que acaba de embadurnarse todo un pintalabios sobre la cara, diciéndole: qué barbaridad “la próxima vez que lo hagas te castigo”, pero el rostro de la madre muestra una sonrisa complaciente, (como suele pasar), la niña percibirá que “hizo gracia” con su travesura y probablemente repetirá su acción.

Las expresiones faciales, tienen un alto grado de interés en la comunicación no verbal, ( la mayor  parte de las veces, actúan desde el plano del subconsciente) para el interlocutor. Por medio de la posición de las cejas, la inclinación de la cabeza o cuán abiertos o cerrados  estén los ojos en un momento de la conversación se estará comunicando diferentes mensajes. Por ejemplo abrir un poco los ojos ante una información “novedosa” que traiga el interlocutor, proyectará hacía él una señal de “sorpresa”. Por el contrario cerrar los ojos, achicarlos, podría proyectar la sensación de “tengo dudas, no le estoy creyendo”.

¿Es realmente la cara el espejo del alma? ¿Las expresiones faciales se aprenden o son innatas en todos los seres humanos y culturas?

Paul Ekman, gran experto en comunicación no verbal, ha pasado más cuarenta años investigando las expresiones faciales y las emociones humanas y ha logrado responder a estas preguntas.

Las conclusiones son claras: las expresiones de alegría, tristeza, ira, sorpresa, asco, miedo y desprecio, son universales, independientemente a la sociedad a que se pertenezca. El resto de los gestos son aprendidos.

En este enloquecedor escenario que es la vida, conviene aprender rápidamente a distinguir lo real de lo ficticio, al que es, o parece, en fin emprender la gran aventura interior de SER o PARECER.

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Gina Murillo, el arte de la comunicación no verbal

Edición tapa blanda EUR 9,83
Edición Kindle $2.99
 

¿Esperar qué? Si todo está en ti: Comunicación no verbal. Emociones [Tapa blanda]

Gina Murillio Benedicto (Autor)

 

Reseña del editor

Yo con éste, mi nuevo libro: ¿Esperar qué? Si todo está en ti, he intentado entreabrir un resquicio hacia mi interior, profundizar, analizar, los secretos que la comunicación no verbal nos grita a voces, y como no, hacerme reflexiones en voz alta, no carentes de interrogantes. No me preguntes ¿por qué?, pero parece ser que es éste, mi signo ortográfico favorito. Bueno, quizá sea porque me encanta el reto, la magia de las emociones propias y ajenas. Me encanta la curiosidad, es ella, la que alerta mi imaginación; la que se encarga de comunicarme que la vida está en constante movimiento. Quizá sea ella, la curiosidad, la que curiosamente revela que cada uno actúa de un modo diferente ante la misma circunstancia. La que
me lleva a observar, a pensar, que nadie es raro. Probablemente porque cada uno de nosotros somos únicos. Quizá, sea ésta otra razón, la que me lleve a obtener como respuestas, más interrogantes en este incesante viaje, cuyo destino, la vida, en sus numerosas escalas, te avisa de que vivir es un verbo de acción. Asimismo, te comunica que tu relación, tu fuerza, en definitiva, tu existencia, hay que vivirla y no sólo imaginarla. Esas mismas escalas, son las que te enseñan, que la alegría es una buena compañera y que es su compañía, la que te proporciona sensaciones de bienestar, de paz, de sosiego, de armonía. Esas paradas, te recuerdan que tu vida no depende de si alguien viene o se va; te recuerdan que el único protagonista de tu vida eres tú. Te recuerdan que tomar el riesgo de ser tú mismo es apasionante. Te recuerdan que el desafío de la reinvención proporciona un subidón de adrenalina que te hace vibrar. Te recuerdan al fin, que tú eres el único propietario de esa llave mágica, capaz de abrir todas las estancias de tu existencia, y que por nada del mundo puedes dejarla escapar. Esas señales, esas voces que se desgañitan avisándote –avisándome– de que todos los trayectos de tu vida tienen un gran interés, pero que algunas veces mi sordera interior, no me permite escucharlas y los paso por alto. Sin embargo, otras, resuenan como un eco en mi interior, evocando a mi poder de decisión: elijo vivir por y no por casualidad. Elijo hacer cambios en lugar de tener excusas. Elijo estar alegre y no amargado. Elijo autoestima y no victimismo. Ese viaje a través del aprendizaje, en el que guardar el equilibrio, ayuda a soportar sin sobresaltos los contratiempos y enigmas cotidianos, en el que las respuestas, presumiblemente, caen a cuentagotas. En ocasiones, ese dosificador te hace recapitular e invocar a la paciencia. Una lección que tenemos que aprender desde el inicio de nuestros días… Practicar la paciencia cuesta lo suyo. Ese goteo lento de respuestas que te indican que, aunque digamos que estamos motivados para hacer un cambio, ello no significa que el cambio se produzca inevitablemente. Tenemos que encomendarnos a la infalible, costosa e ignorada… Perseverancia. Cuando creí que tenía respuestas, hallé en ellas más preguntas… ¿A ti no te pasa también? ¿Esperar qué? Si todo está en ti.

Biografía del autor

Nacida en Valencia, España. Universidad de Valencia. Dedicada al mundo de la moda , la imagen y venta en una cadena de boutiques. Actualmente, impartiendo cursos dedicados al estudio de la comunicación personal, como método para lograr un mayor conocimiento y desarrollo en el ámbito personal, social y professional. Gina Murillo 2014


 

“No se nace mujer, se llega a serlo” Simone de BeauvoirLa mirada, un intérprete inconsciente