Gina Murillo

Ser o Parecer

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Puntos suspensivos… Las expectativas

¿Qué tal llevas el tema de las expectativas? ¿En ocasiones te sientes decepcionado?… Dicen que no hay personas correctas o incorrectas, sólo personas adecuadas, o inadecuadas, a nuestras expectativas.

Las expectativas se pueden definir como las creencias de que algo ocurrirá, o bien la creencia de que alguien actuará de un modo u otro. Damos por hecho, que algo que hemos pensado sobre un sujeto, una situación, una circunstancia se desarrollará del modo que nosotros hemos planeado. Damos por hecho que la conducta del sujeto en cuestión, el hecho o la circunstancia jugará el rol que nosotros anteriormente hemos imaginado, creemos haber intuido o simplemente decidimos que nuestra realidad, es decir las expectativas que hemos fabricado, ocurrirán al pie de la letra…

Craso error, porque olvidamos con demasiada frecuencia que en ocasiones, la realidad, también la fabricamos a base de emociones y sentimientos que aunque en realidad, nosotros las vivimos realmente, no tiene nada que ver con la realidad. No tiene nada que ver con los roles, los papeles, que cada sujeto intenta vivir, vive realmente, o simplemente se limita a interpretar.

Me ha dado cuenta que los roles, los papeles, que cada uno de nosotros desempeñamos en la vida, tienen mucho que ver con las expectativas o las creencias que nosotros nos encargamos de idear de proyectar, y finalmente de fabricar.

Nuestra imaginación es enorme a la hora de crear expectativas, simplemente porque en muchas ocasiones soñamos con lo que nos gustaría que sucediera o inconscientemente jugar el rol de la circunstancia, idea o sujeto que posee alguna de las virtudes, que nosotros sin pararnos a pensar, incluso ignoramos, nos gustaría tener.
No nos engañemos, en realidad, las expectativas, también están formadas por sentimientos y emociones que vivimos realmente, de tal modo que las convertimos en ciertos momentos, inconscientemente, en una realidad ingenua.

En ocasiones, las expectativas llevan implícita la exigencia de que se cumpla algún objetivo, que se desarrolle la conducta del sujeto, o la reacción que se pretende, y  esto con frecuencia no ocurre, tristemente debido a nuestra ilusión, a  nuestra obsesión por intentar meternos en la mente del sujeto o simplemente por decidir que la opción que nosotros hemos pensado es la idónea a nuestras expectativas y es  entonces cuando nuestros planes, nuestras ideas sobre el sujeto o circunstancia, simplemente se derrumban, se caen por su propio peso, y eso no nos engañemos, nos lleva a la decepción, que vamos colocando en ese cajón de desilusiones con un cabreo monumental y que más pronto que tarde conviene vaciar y cambiarlo a otro más capaz, más constructivo, más clarificante… El de las aceptaciones… En mi opinión eso cuesta lo suyo.

Para terminar comparto una frase de mi admirada escritora Almudena Grandes…

“La expectativa de felicidad es más intensa que la propia felicidad, pero el dolor de una derrota consumada supera siempre la intensidad prevista en sus peores cálculos”

Un saludo

Gina Murillo

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Gina Murillo, el arte de la comunicación no verbal