¿Perdiste la llave, tu llave?

¿Perdiste la llave, tu llave?

Esas habitaciones que quedan cerradas y sus ocupantes presos, porque su propietario un buen día pierde la llave y convierte el hogar en una casa sin habitar.

Ese corazón, esa alma, que a veces se encuentran encerrados, les falta el aire, no pueden respirar, porque su propietario ha perdido la llave que permite abrir sus puertas, que les permite pasearse, orearse, ponerse a tono… Decir “aquí estoy yo”.

Ese lugar encerrado el alma y el corazón, cuyas paredes oyen. Escuchan el murmullo agrio descontento, de un cuerpo que no sé muy bien por qué, ha decidido esconder esa llave, su llave que les devolvería la libertad.

Esa libertad propia del alma y del corazón que no se dejan amedrentar, por paredes o llaves perdidas. Esa alma, ese corazón que no se asustan ante la falta de luz… Que están provistos de su luminosidad, aún estando encerrados entre cuatro paredes. Un alma y un corazón que saben acomodar su visión.

Un alma y un corazón que ajustan sus oídos para escuchar las elucubraciones de ese cuerpo que les mantiene presos.

Un cuerpo que ignora el paradero de la llave, de su llave, que le devolvería el placer de existir, de nacer de nuevo, en un cuerpo que cedió ante las presiones sociales, familiares, laborales. Que cedió ante frases como “date prisa, necesitamos más”

Un cuerpo que se conformó con plegarse ante las inclemencias del día a día. Que se doblegó ante las ideas, opiniones, actitudes, actos que los demás habían ideado para ese cuerpo, ahora confuso, desorientado, maltrecho por su afán inconmensurable por agradar a los demás.

Un cuerpo que ha olvidado que es el único propietario de la casa… Su propia casa, pero que ha decidido no habitarla.

Esa casa, su casa, en la que habitó la alegría, ilusión, las confidencias, complicidad… Una casa en la que habitó su alma y corazón, ahora encerrados en un bunker, cuya llave, dejó escondida en un pequeño hueco de su alma,  dañando su corazón por su angustia vital. Esa hendidura debilitada por su falta de naturalidad… Debilitada por su falta de oxigeno.

Ese hueco del corazón enfermo por un simple pensamiento de inútil resignación “que le vamos a hacer”. Ese cuerpo debilitado por un pensamiento de rechazo, ante la lucha por sanar ese vacío herido en el corazón y encontrar la llave : el alma que le devolvería la ilusión por habitar de nuevo su casa que más tarde él convertiría en su hogar.

Ese cuerpo, que en ocasiones olvida que su existencia está repleta de estancias y poderes por descubrir… Es, esa llave, su llave, que tiene un único propietario la que abre todas las puertas y muestra el camino.

Esa llave, tu llave, que jamás debes perder, jamás debes dejar escapar.

¿Esperar qué si todo está en ti

Un saludo

Gina Murillo

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Gina Murillo, el arte de la comunicación no verbal

Edición tapa blanda EUR 9,83
Edición Kindle $2.99
 

¿Esperar qué? Si todo está en ti: Comunicación no verbal. Emociones [Tapa blanda]

Gina Murillio Benedicto (Autor)

 

Reseña del editor

Yo con éste, mi nuevo libro: ¿Esperar qué? Si todo está en ti, he intentado entreabrir un resquicio hacia mi interior, profundizar, analizar, los secretos que la comunicación no verbal nos grita a voces, y como no, hacerme reflexiones en voz alta, no carentes de interrogantes. No me preguntes ¿por qué?, pero parece ser que es éste, mi signo ortográfico favorito. Bueno, quizá sea porque me encanta el reto, la magia de las emociones propias y ajenas. Me encanta la curiosidad, es ella, la que alerta mi imaginación; la que se encarga de comunicarme que la vida está en constante movimiento. Quizá sea ella, la curiosidad, la que curiosamente revela que cada uno actúa de un modo diferente ante la misma circunstancia. La que
me lleva a observar, a pensar, que nadie es raro. Probablemente porque cada uno de nosotros somos únicos. Quizá, sea ésta otra razón, la que me lleve a obtener como respuestas, más interrogantes en este incesante viaje, cuyo destino, la vida, en sus numerosas escalas, te avisa de que vivir es un verbo de acción. Asimismo, te comunica que tu relación, tu fuerza, en definitiva, tu existencia, hay que vivirla y no sólo imaginarla. Esas mismas escalas, son las que te enseñan, que la alegría es una buena compañera y que es su compañía, la que te proporciona sensaciones de bienestar, de paz, de sosiego, de armonía. Esas paradas, te recuerdan que tu vida no depende de si alguien viene o se va; te recuerdan que el único protagonista de tu vida eres tú. Te recuerdan que tomar el riesgo de ser tú mismo es apasionante. Te recuerdan que el desafío de la reinvención proporciona un subidón de adrenalina que te hace vibrar. Te recuerdan al fin, que tú eres el único propietario de esa llave mágica, capaz de abrir todas las estancias de tu existencia, y que por nada del mundo puedes dejarla escapar. Esas señales, esas voces que se desgañitan avisándote –avisándome– de que todos los trayectos de tu vida tienen un gran interés, pero que algunas veces mi sordera interior, no me permite escucharlas y los paso por alto. Sin embargo, otras, resuenan como un eco en mi interior, evocando a mi poder de decisión: elijo vivir por y no por casualidad. Elijo hacer cambios en lugar de tener excusas. Elijo estar alegre y no amargado. Elijo autoestima y no victimismo. Ese viaje a través del aprendizaje, en el que guardar el equilibrio, ayuda a soportar sin sobresaltos los contratiempos y enigmas cotidianos, en el que las respuestas, presumiblemente, caen a cuentagotas. En ocasiones, ese dosificador te hace recapitular e invocar a la paciencia. Una lección que tenemos que aprender desde el inicio de nuestros días… Practicar la paciencia cuesta lo suyo. Ese goteo lento de respuestas que te indican que, aunque digamos que estamos motivados para hacer un cambio, ello no significa que el cambio se produzca inevitablemente. Tenemos que encomendarnos a la infalible, costosa e ignorada… Perseverancia. Cuando creí que tenía respuestas, hallé en ellas más preguntas… ¿A ti no te pasa también? ¿Esperar qué? Si todo está en ti.

Biografía del autor

Nacida en Valencia, España. Universidad de Valencia. Dedicada al mundo de la moda , la imagen y venta en una cadena de boutiques. Actualmente, impartiendo cursos dedicados al estudio de la comunicación personal, como método para lograr un mayor conocimiento y desarrollo en el ámbito personal, social y professional. Gina Murillo 2014


 

La intimidad: ¿reflejo del yo auténtico?El querido, amado, temido, odiado, indeciso, arduo, frágil…PODER DECISIÓN