Los girasoles, han dejado de mirar al sol

Los girasoles, han dejado de mirar al sol

El Sr. Persona se levantó, me presentó a otros dos personajes nuevos para mí: al capataz de su finca “La Torre”,  el Sr. Honesto y  a su mujer Sra. Amistad. Se levantaron, Amistad me dio dos besos sonoros y Honesto me tendió la mano, haciendo una leve inclinación de cabeza. Sonreí abiertamente, miré al Sr. Hombre y ambos tuvimos que contener la carcajada ante la formalidad del saludo de Honesto.

La conversación estaba centrada en la construcción del campo de golf y la urbanización que estaban cimentando. Hombre estaba atento a la conversación, aunque no intervenía, cosa rara en él, porque le gustaba siempre dar su opinión. Yo, Alma, andaba un poco perdida. Sabía que estaban hablando sobre el cartel que había visto anunciando las obras y la enorme grúa que dominaba las vistas, pero en realidad no había oído hablar del proyecto. Amistad, me miró y quizá notó en mi mirada que estaba fuera de juego y se acercó. Con la excusa de ofrecerme algo para beber, me indicó que me levantara y fuimos a la cocina. Sacó una botella de vermut “made Honesto” y nos pusimos un par de copas. El aspecto de Amistad era dulce, tranquilo, incluso me pareció paciente, por el modo en que se acercó a mí y me encaminó hacia la cocina. No era ni alta ni baja,  de complexión delgada, pero atlética; pelo castaño, ojos claros, mirada serena, luminosa. No me dijo la edad pero creo que andaría por los cuarenta. Era maestra en la escuela de Leonés. Su profesión, afirmó, que la paciencia era una de sus virtudes; una de las más anheladas por mí.

Nos sentamos, brindamos con un escueto “Salud” y comenzó a ponerme al día sobre la conversación, que hacía un buen rato habían comenzado en el salón y que inevitablemente estaba subiendo de tono.

El desasosiego, la agitación, el malestar y por supuesto la intriga,  se instaló en Leonés, con la llegada desde Madrid, un par de años atrás, de un tal Sr. Poderoso. Este individuo de mediana edad,  alto, simpático, bien parecido y conduciendo un coche negro de lujo, se presentó un buen día, en la cooperativa aceitera de la comarca de Bureda  con la escritura en la mano, de las dos fincas más grandes de Leonés. Las  mismas, en que en sus terrenos, “los girasoles”, han dejado de mirar al sol y las grúas se han hecho dueñas y señoras.

La mirada de Amistad estaba cambiando de dirección constantemente, esa mirada serena que había llamado mi atención, se estaba transformando en una mirada desconcertada, con claras señales de preocupación,  de desasosiego; a medida, que iba narrando la historia. La dichosa historia, que tenía a agricultores y habitantes de Leonés sobre ascuas.

Este tal Sr. Poderoso, había instalado en el centro del pueblo, una oficina dotada de toda suerte de lujos y modernidades. Una gran maqueta de la urbanización “Mirasol” con campo de golf incluido, presidia el centro de la oficina. Tenía contratada a una secretaria y la oficina la dirigía, un individuo muy conocida en la comarca, nacido en Leonés; metido en negocios que nadie conocía muy bien.  El sujeto en cuestión, había dejado el pueblo, al casarse con la hija de un político de segunda fila, pero adinerado en Madrid. Su nombre era Sr. Cacique.

El Sr. Poderoso, sabía muy bien lo que tenía entre manos. Trajo de Madrid a su compañero de andadas, el Sr. Cacique, con el fin de ponerlo al frente del multimillonario proyecto.

El tal Sr. Cacique, era de estatura más bien baja,  era propietario de una creciente barriga cervecera, debida a las numerosas tertulias que frecuentaba en bares y similares; Sus ojos y su mirada eran imposibles de identificar, pues sus gafas de cristal oscuro, siempre lo impidieron; su excusa, (fobia a la luz).

Lo cierto es que a este tipo de personajes, les gusta captar y controlar la mirada de sus contertulios, pero siempre prefieren dejar a salvo la suya, por si las moscas. Todos sabemos que en ocasiones, nuestras emociones traicionan la mirada.  El Sr. Cacique era querido y admirado por cierta parte de la comunidad, que se valía de sus influencias para sacar provecho, aunque, también sabían que más pronto que tarde, la factura les llegaría, con unos intereses de usura.

La llegada de estos dos personajes, el Sr. Poderoso y el Sr. Cacique: hábiles, astutos, sagaces que sabían manejar las artes de la diplomacia, para conseguir sus fines lucrativos a toda costa; que se veían a sí mismos, como portadores de la bandera de “la armada invencible”, tenían asustados a otros personajes: auténticos, legítimos, verdaderos, genuinos, ciertos, originales de todos los lugares, como mis queridos compañeros: Tierra, Raíces, Honesto, Práctico, Hombre, Persona, Amistad, Alegría, Esperanza y a mí misma Alma.

Temíamos, en cierto modo, nuestra lenta pero segura destrucción…

Fragmento de mi próximo libro

Un saludo

Gina Murillo

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Gina Murillo, el arte de la comunicación no verbal

Edición tapa blanda EUR 9,83
Edición Kindle $2.99
 

¿Esperar qué? Si todo está en ti: Comunicación no verbal. Emociones [Tapa blanda]

Gina Murillio Benedicto (Autor)

 

Reseña del editor

Yo con éste, mi nuevo libro: ¿Esperar qué? Si todo está en ti, he intentado entreabrir un resquicio hacia mi interior, profundizar, analizar, los secretos que la comunicación no verbal nos grita a voces, y como no, hacerme reflexiones en voz alta, no carentes de interrogantes. No me preguntes ¿por qué?, pero parece ser que es éste, mi signo ortográfico favorito. Bueno, quizá sea porque me encanta el reto, la magia de las emociones propias y ajenas. Me encanta la curiosidad, es ella, la que alerta mi imaginación; la que se encarga de comunicarme que la vida está en constante movimiento. Quizá sea ella, la curiosidad, la que curiosamente revela que cada uno actúa de un modo diferente ante la misma circunstancia. La que
me lleva a observar, a pensar, que nadie es raro. Probablemente porque cada uno de nosotros somos únicos. Quizá, sea ésta otra razón, la que me lleve a obtener como respuestas, más interrogantes en este incesante viaje, cuyo destino, la vida, en sus numerosas escalas, te avisa de que vivir es un verbo de acción. Asimismo, te comunica que tu relación, tu fuerza, en definitiva, tu existencia, hay que vivirla y no sólo imaginarla. Esas mismas escalas, son las que te enseñan, que la alegría es una buena compañera y que es su compañía, la que te proporciona sensaciones de bienestar, de paz, de sosiego, de armonía. Esas paradas, te recuerdan que tu vida no depende de si alguien viene o se va; te recuerdan que el único protagonista de tu vida eres tú. Te recuerdan que tomar el riesgo de ser tú mismo es apasionante. Te recuerdan que el desafío de la reinvención proporciona un subidón de adrenalina que te hace vibrar. Te recuerdan al fin, que tú eres el único propietario de esa llave mágica, capaz de abrir todas las estancias de tu existencia, y que por nada del mundo puedes dejarla escapar. Esas señales, esas voces que se desgañitan avisándote –avisándome– de que todos los trayectos de tu vida tienen un gran interés, pero que algunas veces mi sordera interior, no me permite escucharlas y los paso por alto. Sin embargo, otras, resuenan como un eco en mi interior, evocando a mi poder de decisión: elijo vivir por y no por casualidad. Elijo hacer cambios en lugar de tener excusas. Elijo estar alegre y no amargado. Elijo autoestima y no victimismo. Ese viaje a través del aprendizaje, en el que guardar el equilibrio, ayuda a soportar sin sobresaltos los contratiempos y enigmas cotidianos, en el que las respuestas, presumiblemente, caen a cuentagotas. En ocasiones, ese dosificador te hace recapitular e invocar a la paciencia. Una lección que tenemos que aprender desde el inicio de nuestros días… Practicar la paciencia cuesta lo suyo. Ese goteo lento de respuestas que te indican que, aunque digamos que estamos motivados para hacer un cambio, ello no significa que el cambio se produzca inevitablemente. Tenemos que encomendarnos a la infalible, costosa e ignorada… Perseverancia. Cuando creí que tenía respuestas, hallé en ellas más preguntas… ¿A ti no te pasa también? ¿Esperar qué? Si todo está en ti.

Biografía del autor

Nacida en Valencia, España. Universidad de Valencia. Dedicada al mundo de la moda , la imagen y venta en una cadena de boutiques. Actualmente, impartiendo cursos dedicados al estudio de la comunicación personal, como método para lograr un mayor conocimiento y desarrollo en el ámbito personal, social y professional. Gina Murillo 2014


 

Feedback: comunicación no verbalPersonal shopper, su pretensión: mejorar la importantísima primera impresión