Las expectativas…

Las expectativas…

¿Qué tal llevas el tema de las expectativas? ¿En ocasiones te sientes decepcionado?… Dicen que no hay personas correctas o incorrectas, sólo personas adecuadas, o inadecuadas, a nuestras expectativas.

Las expectativas se pueden definir como las creencias de que algo ocurrirá, o bien la creencia de que alguien actuará de un modo u otro. Damos por hecho, que algo que hemos pensado sobre un sujeto, una situación, una circunstancia se desarrollará del modo que nosotros hemos planeado. Damos por hecho que la conducta del sujeto en cuestión, el hecho o la circunstancia jugará el rol que nosotros anteriormente hemos imaginado, creemos haber intuido o simplemente decidimos que nuestra realidad, es decir las expectativas que hemos fabricado, ocurrirán al pie de la letra…

Craso error, porque olvidamos con demasiada frecuencia que en ocasiones, la realidad, también la fabricamos a base de emociones y sentimientos que aunque en realidad, nosotros las vivimos realmente, no tiene nada que ver con la realidad. No tiene nada que ver con los roles, los papeles, que cada sujeto intenta vivir, vive realmente, o simplemente se limita a interpretar.

Me ha dado cuenta que los roles, los papeles, que cada uno de nosotros desempeñamos en la vida, tienen mucho que ver con las expectativas o las creencias que nosotros nos encargamos de idear de proyectar, y finalmente de fabricar.

Nuestra imaginación es enorme a la hora de crear expectativas, simplemente porque en muchas ocasiones soñamos con lo que nos gustaría que sucediera o inconscientemente jugar el rol de la circunstancia, idea o sujeto que posee alguna de las virtudes, que nosotros sin pararnos a pensar, incluso ignoramos, nos gustaría tener.
No nos engañemos, en realidad, las expectativas, también están formadas por sentimientos y emociones que vivimos realmente, de tal modo que las convertimos en ciertos momentos, inconscientemente, en una realidad ingenua.

En ocasiones, las expectativas llevan implícita la exigencia de que se cumpla algún objetivo, que se desarrolle la conducta del sujeto, o la reacción que se pretende, y  esto con frecuencia no ocurre, tristemente debido a nuestra ilusión, a  nuestra obsesión por intentar meternos en la mente del sujeto o simplemente por decidir que la opción que nosotros hemos pensado es la idónea a nuestras expectativas y es  entonces cuando nuestros planes, nuestras ideas sobre el sujeto o circunstancia, simplemente se derrumban, se caen por su propio peso, y eso no nos engañemos, nos lleva a la decepción, que vamos colocando en ese cajón de desilusiones con un cabreo monumental y que más pronto que tarde conviene vaciar y cambiarlo a otro más capaz, más constructivo, más clarificante… El de las aceptaciones… En mi opinión eso cuesta lo suyo.

Para terminar comparto una frase de mi admirada escritora Almudena Grandes…

“La expectativa de felicidad es más intensa que la propia felicidad, pero el dolor de una derrota consumada supera siempre la intensidad prevista en sus peores cálculos”

Un saludo

Gina Murillo

 

 

 

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Gina Murillo, el arte de la comunicación no verbal

Edición tapa blanda EUR 9,83
Edición Kindle $2.99
 

¿Esperar qué? Si todo está en ti: Comunicación no verbal. Emociones [Tapa blanda]

Gina Murillio Benedicto (Autor)

 

Reseña del editor

Yo con éste, mi nuevo libro: ¿Esperar qué? Si todo está en ti, he intentado entreabrir un resquicio hacia mi interior, profundizar, analizar, los secretos que la comunicación no verbal nos grita a voces, y como no, hacerme reflexiones en voz alta, no carentes de interrogantes. No me preguntes ¿por qué?, pero parece ser que es éste, mi signo ortográfico favorito. Bueno, quizá sea porque me encanta el reto, la magia de las emociones propias y ajenas. Me encanta la curiosidad, es ella, la que alerta mi imaginación; la que se encarga de comunicarme que la vida está en constante movimiento. Quizá sea ella, la curiosidad, la que curiosamente revela que cada uno actúa de un modo diferente ante la misma circunstancia. La que
me lleva a observar, a pensar, que nadie es raro. Probablemente porque cada uno de nosotros somos únicos. Quizá, sea ésta otra razón, la que me lleve a obtener como respuestas, más interrogantes en este incesante viaje, cuyo destino, la vida, en sus numerosas escalas, te avisa de que vivir es un verbo de acción. Asimismo, te comunica que tu relación, tu fuerza, en definitiva, tu existencia, hay que vivirla y no sólo imaginarla. Esas mismas escalas, son las que te enseñan, que la alegría es una buena compañera y que es su compañía, la que te proporciona sensaciones de bienestar, de paz, de sosiego, de armonía. Esas paradas, te recuerdan que tu vida no depende de si alguien viene o se va; te recuerdan que el único protagonista de tu vida eres tú. Te recuerdan que tomar el riesgo de ser tú mismo es apasionante. Te recuerdan que el desafío de la reinvención proporciona un subidón de adrenalina que te hace vibrar. Te recuerdan al fin, que tú eres el único propietario de esa llave mágica, capaz de abrir todas las estancias de tu existencia, y que por nada del mundo puedes dejarla escapar. Esas señales, esas voces que se desgañitan avisándote –avisándome– de que todos los trayectos de tu vida tienen un gran interés, pero que algunas veces mi sordera interior, no me permite escucharlas y los paso por alto. Sin embargo, otras, resuenan como un eco en mi interior, evocando a mi poder de decisión: elijo vivir por y no por casualidad. Elijo hacer cambios en lugar de tener excusas. Elijo estar alegre y no amargado. Elijo autoestima y no victimismo. Ese viaje a través del aprendizaje, en el que guardar el equilibrio, ayuda a soportar sin sobresaltos los contratiempos y enigmas cotidianos, en el que las respuestas, presumiblemente, caen a cuentagotas. En ocasiones, ese dosificador te hace recapitular e invocar a la paciencia. Una lección que tenemos que aprender desde el inicio de nuestros días… Practicar la paciencia cuesta lo suyo. Ese goteo lento de respuestas que te indican que, aunque digamos que estamos motivados para hacer un cambio, ello no significa que el cambio se produzca inevitablemente. Tenemos que encomendarnos a la infalible, costosa e ignorada… Perseverancia. Cuando creí que tenía respuestas, hallé en ellas más preguntas… ¿A ti no te pasa también? ¿Esperar qué? Si todo está en ti.

Biografía del autor

Nacida en Valencia, España. Universidad de Valencia. Dedicada al mundo de la moda , la imagen y venta en una cadena de boutiques. Actualmente, impartiendo cursos dedicados al estudio de la comunicación personal, como método para lograr un mayor conocimiento y desarrollo en el ámbito personal, social y professional. Gina Murillo 2014


 

La navidad: ¿una emoción, un estado de ánimo?Comunicación no verbal: ¿ser, parecer, esperar?