Gina Murillo

Ser o Parecer

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La verdad es que la verdad cambia

Mi verdad

Tu verdad

Su verdad

Nuestra verdad

Vuestra verdad

La verdad de ellos

El concepto de la verdad habla de la correlación entre lo que pensamos o sabemos a través de la realidad. La verdad se enlaza a la existencia real y efectiva de algo. La verdad implica una relación entre la inteligencia y una cosa, es decir, una realidad.

Pero, ¿qué es la realidad, discutes con ella?. Lo hago en multitud de ocasiones… Siempre pierdo. ¿Cuántas veces hemos deseado cambiar la realidad, la verdad? A veces no nos percatamos, pero tenemos pensamientos constantes sobre la realidad más próxima, que día tras día, nos empeñamos en cambiar. Desearía que en mi trabajo me reconocieran más; desearía que mis amigos tuvieran más complicidad conmigo; caramba, me gustaría que las nubes desaparecieran y saliera un sol brillante… Pensamientos constantes de cómo nos gustaría que fuera la realidad .

Me he percatado que este tipo de pensamientos, que aparecen con demasiada frecuencia, hacen sufrir. Sí, a menudo, confundimos el no ser capaces de cambiar la realidad con la rendición, y ¿a quién le gusta rendirse, perder batallas? …

Pero en este campo de batalla, la realidad, tiene todas las de ganar. Lo he comprobado, esa lucha entre mis pensamientos y la verdad real, me inquietan, me remueven las emociones de tal modo, que el buen humor se convierte en amargura. La impotencia hace acto de presencia y al final levanto las manos, adopto una actitud pasiva y me preparo para la rendición. Estas sensaciones abren el camino a la resignación y entonces, me siento todavía peor.

¿Siempre me planteo el siguiente dilema: ¿si me resignase a no discutir con mi deseada verdad, me sentiría más débil, conformista?. ¿Sentiría como si mi poder desapareciera? ¿Si acepto la verdad de la realidad, dejo de oponer resistencia?… Del mismo modo que comienzo a pensar, ¿tengo la verdad absoluta?. Aunque también me puedo plantear la siguiente cuestión; ¿qué puedo hacer para mejorar la situación?… y comenzamos de nuevo la batalla sobre lo que no debería haber sucedido, o si debería haber sucedido, y la cruda verdad es que fue así, y no hay ningún pensamiento capaz de cambiar esa realidad. Esta conclusión nos enseña que podemos ver la verdad con fortaleza, poder, vitalidad de tal modo que podemos abandonar el campo de batalla, en el que el único enemigo, es nuestro maldito pensamiento, que con su prepotencia intenta luchar a muerte. Esta idea nos invita a la acción, evita confusiones, dolores de cabeza y por supuesto luchas interiores.

La Realidad se puede observar todos los días en la calle, todo lo que constituye la vida real. Pero la realidad es mucho más complicada, llena de verdades a medias, relativas. Sujetas a una época, a criterios, normas o puntos de vista.

Las verdades absolutas: el hielo es sólido, el agua es mojada, la muerte es para todos…

La realidad inconscientemente ingenua:  la felicidad es despertar del letargo y sentirse vivo. Es un café con un amigo, un mensaje inesperado. Es una sonrisa, una caminata bajo el sol; un baño en el mar. Escuchar tu canción favorita; una conversación, una emoción repentina, un simple gesto de ternura, un beso. Observar la realidad desde el lugar que no sabe de razas, ni ideas, ni de culturas, esas realidades inconscientemente ingenuas que abren las puertas a los sueños…

La verdad es que la realidad cambia y el que busca insistentemente la verdad, a veces corre el gran riesgo de encontrarla.

Un saludo

Gina Murillo

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Gina Murillo, el arte de la comunicación no verbal