La utopía, los sueños…

La utopía, los sueños…

La utopía, los sueños, esos deseos, ideas, elucubraciones de complicada precisión. Ese realismo mágico que nos mantiene optimistas alentando la esperanza, con el fin de encontrar en algún momento, un lugar donde coincida el sueño y la realidad.

¿Cuántas veces las personas que nos conocen nos dicen: “ no te montes una película” En realidad, en esa película protagonizamos varios papeles al mismo tiempo, desdoblamos o triplicamos nuestra personalidad, de un modo diferente en todos ellos. Hablamos directamente a todos ellos, esperando su contestación, olvidando que somos sólo nosotros los que hacemos el guión.

Cuántas veces nos preguntamos cuando estamos en actitud filosófica: ¿de qué están hechos los sueños? ¿Hechos?… si sólo son sueños. Algunos expertos tienen la respuesta… No. No lo son. La mayoría creemos que lo sueños no son reales porque no son materia, no son tangibles, evidentes. Son reales, según los estudiosos en el fascinante asunto. Los sueños están hechos de puntos de vista, imágenes, recuerdos, juegos de palabras y esperanzas perdidas.

También nos preguntamos: ¿para qué sirven los sueños? Pues eso, entre otras cosas para saber hasta dónde podemos llegar…

“Los sueños, la utopía está en el horizonte. Camino dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar. – Eduardo Galeano.

Esos sueños anárquicos, que en ocasiones, mantenemos encerrados en jaulas de fantasías, pero que con coraje y determinación somos capaces de fundir y aniquilar sus resistentes y sólidos barrotes. Los convertimos en sueños libres dispuestos a desarrollar grandes o pequeñas; simples o complicadas ideas, proyectos, metas, deseos, caprichos…

¿Qué sería de nuestras vidas, si no tuviéramos el coraje de intentarlo una y otra vez? Mi respuesta: una vida apagada, aburrida y sobre todo vacía. Estoy segura que mi alma envejecería prematuramente.

Tengo tantos sueños puestos en las estanterías y guardados en el armario… que un día no muy lejano, me llenaré de coraje, los sacaré y dejaré espacio para otros nuevos.

A veces deberíamos dejar de pensar; de dar tantas vueltas a la mente y a la razón; sentir con más intensidad; escuchar a nuestra alma, que es la que de verdad sabe como cumplir los sueños, esos mismos que nos dan la libertad para dar rienda suelta a nuestros verdaderos deseos.

Alguien dijo: “Sólo hay libertad en los sueños”. “No pises mis sueños porque en ellos se pasea mi alma”

Un saludo

Gina Murillo

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