La timidez, ese miedo irracional…

La timidez, ese miedo irracional…

La timidez es el miedo irracional de hacer lo que quieres. Es sencillo relacionar la timidez con la apatía y el mutismo con la indiferencia.

 Te dejo 12 pasos que seguro encontrarás interesantes para superar, la dichosa, temida pero existente timidez, en algún momento de nuestras vidas.

1/ A la hora de entablar una conversación, haz preguntas abiertas que no se contesten con un cortante sí o no. Como: ¿qué opinas de esto o aquello?  Normalmente a las personas les gusta dar opiniones, de este modo,  se centran en sus palabras, tu tensión pasa desapercibida y te da tiempo a relajarte y ganar confianza.

2/ Usar más el tú y menos el yo, de este modo se consigue que la atención se fije en la otra persona

3/ Centrarse en el momento presente, el instante que estás viviendo. No pienses en fracasos anteriores o qué ocurrirá después. Mantén tus cinco sentidos en lo que está aconteciendo en el preciso momento y no te olvides del sexto sentido, “la intuición”, que te ayudará a percibir las situaciones y conocer mejor el mundo que te rodea.

4/ No hay que avergonzarse cuando recibas cumplidos. No te sientas incómodo porque alguien te diga algo positivo, ni intentes negarlo, disculparte o restar importancia. Lo mejor es agradecerlo y mantenerlo en tus recuerdos. Siempre ayuda a mejorar la autoestima. Hazlos tú también, a todos, nos gustan las palabras agradables que se vierten hacía nosotros.

5/ Rodearse de gente positiva, es la mejor opción. Estar con gente que critica y se limita a ver lo negativo, nunca ayuda a mejorar la autoestima y por supuesto menos a superar la timidez.

6/ Con respecto a la comunicación no verbal: es muy importante mantener el contacto visual. No es agradable mantener una conversación con alguien que se limita a mirar lo que le rodea, como si no le interesara lo que escucha o le aburrieran sus palabras y menos aún cuando te limitas a mantener la cabeza gacha, con la mirada fija en el suelo. No te preocupes por el parpadeo de los ojos, cuando te relajas, desaparece.

7/ Reírte con naturalidad, carcajearte si realmente la ocasión lo merece. Nunca hay que tener vergüenza de reír abiertamente, si consideras algo divertido. La risa siempre relaja y deja un buen sabor de boca a la situación. “Una sonrisa cuesta muy poco y produce mucho, dura sólo un instante pero perdura en el recuerdo”. – Charles Chaplin.

8/ El manejo de las manos, mostrando expresividad, ayuda a que los demás mantengan el interés en lo que estás diciendo y por supuesto, nunca olvidar mantener la espalda erguida y el pecho fuera, estas posiciones denotan vitalidad y dinamismo.

9/ Con respecto al tono de voz, toma la costumbre de saludar siempre, cuando entres en un lugar con un tono que puedan escucharte. En una conversación no hables de un modo acelerado, vocaliza. Cambia el timbre de voz para expresar diferentes momentos. Todo se puede conseguir, sólo es cuestión de práctica. Más pronto que tarde lo harás tuyo.

10/ Mírate al espejo cada mañana, sonríe, arréglate bien, toma tu tiempo, planifica tu día de forma positiva y di: “me siento genial”.

11/ Toma riesgos, es muy estimulante conquistar temores.

12/ No tengas miedo al rechazo, es inevitable, no se puede agradar a todo el mundo.Trata de vivir la vida con tus propio ojos, no te quedes en el sofá viendo cómo pasa la vida a tu alrededor. Toma iniciativas, y si fracasas, “ésta es la vida” comienzas de nuevo

Como conclusión: dar guerra a la timidez requiere práctica, pero definitivamente vale la pena el esfuerzo. Ten claro que conquistar la timidez, te abre las puertas a la gran oportunidad de ser “tú mismo”.  Como dice mi buena amiga Virginia Noguera, en ocasiones, sólo hacen falta “20 segundos de coraje”, para echar hacía delante. Tuya es la decisión.

“La timidez: es una condición ajena al corazón, una categoría, una dimensión que desemboca en la soledad”. – Pablo Neruda

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Un saludo

Gina Murillo

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Gina Murillo, el arte de la comunicación no verbal

Edición tapa blanda EUR 9,83
Edición Kindle $2.99
 

¿Esperar qué? Si todo está en ti: Comunicación no verbal. Emociones [Tapa blanda]

Gina Murillio Benedicto (Autor)

 

Reseña del editor

Yo con éste, mi nuevo libro: ¿Esperar qué? Si todo está en ti, he intentado entreabrir un resquicio hacia mi interior, profundizar, analizar, los secretos que la comunicación no verbal nos grita a voces, y como no, hacerme reflexiones en voz alta, no carentes de interrogantes. No me preguntes ¿por qué?, pero parece ser que es éste, mi signo ortográfico favorito. Bueno, quizá sea porque me encanta el reto, la magia de las emociones propias y ajenas. Me encanta la curiosidad, es ella, la que alerta mi imaginación; la que se encarga de comunicarme que la vida está en constante movimiento. Quizá sea ella, la curiosidad, la que curiosamente revela que cada uno actúa de un modo diferente ante la misma circunstancia. La que
me lleva a observar, a pensar, que nadie es raro. Probablemente porque cada uno de nosotros somos únicos. Quizá, sea ésta otra razón, la que me lleve a obtener como respuestas, más interrogantes en este incesante viaje, cuyo destino, la vida, en sus numerosas escalas, te avisa de que vivir es un verbo de acción. Asimismo, te comunica que tu relación, tu fuerza, en definitiva, tu existencia, hay que vivirla y no sólo imaginarla. Esas mismas escalas, son las que te enseñan, que la alegría es una buena compañera y que es su compañía, la que te proporciona sensaciones de bienestar, de paz, de sosiego, de armonía. Esas paradas, te recuerdan que tu vida no depende de si alguien viene o se va; te recuerdan que el único protagonista de tu vida eres tú. Te recuerdan que tomar el riesgo de ser tú mismo es apasionante. Te recuerdan que el desafío de la reinvención proporciona un subidón de adrenalina que te hace vibrar. Te recuerdan al fin, que tú eres el único propietario de esa llave mágica, capaz de abrir todas las estancias de tu existencia, y que por nada del mundo puedes dejarla escapar. Esas señales, esas voces que se desgañitan avisándote –avisándome– de que todos los trayectos de tu vida tienen un gran interés, pero que algunas veces mi sordera interior, no me permite escucharlas y los paso por alto. Sin embargo, otras, resuenan como un eco en mi interior, evocando a mi poder de decisión: elijo vivir por y no por casualidad. Elijo hacer cambios en lugar de tener excusas. Elijo estar alegre y no amargado. Elijo autoestima y no victimismo. Ese viaje a través del aprendizaje, en el que guardar el equilibrio, ayuda a soportar sin sobresaltos los contratiempos y enigmas cotidianos, en el que las respuestas, presumiblemente, caen a cuentagotas. En ocasiones, ese dosificador te hace recapitular e invocar a la paciencia. Una lección que tenemos que aprender desde el inicio de nuestros días… Practicar la paciencia cuesta lo suyo. Ese goteo lento de respuestas que te indican que, aunque digamos que estamos motivados para hacer un cambio, ello no significa que el cambio se produzca inevitablemente. Tenemos que encomendarnos a la infalible, costosa e ignorada… Perseverancia. Cuando creí que tenía respuestas, hallé en ellas más preguntas… ¿A ti no te pasa también? ¿Esperar qué? Si todo está en ti.

Biografía del autor

Nacida en Valencia, España. Universidad de Valencia. Dedicada al mundo de la moda , la imagen y venta en una cadena de boutiques. Actualmente, impartiendo cursos dedicados al estudio de la comunicación personal, como método para lograr un mayor conocimiento y desarrollo en el ámbito personal, social y professional. Gina Murillo 2014


 

Alma, el personaje eternoLa complicidad, mi sandwich preferido