La reinvención siempre está de moda

La reinvención siempre está de moda

La reinvención: a veces pensamos que reinventarnos es cambiar radicalmente nuestra manera de ser, nada más lejos. Es aprovechar toda nuestra sabiduría para  decidir cambiar de actitud y desplegar las alas de la libertad.

Un cambio de actitud para situarnos codo a codo con las nuevas situaciones, abrir los ojos y grabar en nuestra retina las oportunidades que se nos presentan, es decir tener los cinco sentidos+ 1 (la intuición) para captar sensaciones del mundo que nos rodea.

Y lo mejor de todo: desplegar las alas de la libertad, para ser lo que quieras ser. Libertad para elegir el camino que quieras seguir, en definitiva, libertad para cumplir los sueños.

La reinvención, es decir, reinventarse es interesante, variado, divertido. Siempre da un toque optimista a la vida y al que le gusta el desafío y el reto, le provoca  un subidón de adrenalina que le despierta la intuición, el ingenio,  la imaginación…  Abre el cajón y las ideas brotan con pasión.

IDEAS + DESAFÍO + INGENIO = REINVENCIÓN

Según el diccionario el ingenio, es la facultad de una persona para inventar con prontitud o solucionar algo con facilidad. El concepto está asociado a la intuición, la creatividad, la maña y el talento. Al ingenio también se le identifica con la chispa para seducir y mostrar el lado simpático, ocurrente de las cosas. Con la creación de ideas,  con el desafío, con el reto para buscar nuevos rumbos.

Cuando alguien de nosotros se encuentra ante un duelo particularmente difícil de vencer, se utiliza una frase muy representativa “se las ha ingeniado para resolver el problema”, normalmente es una idea la que resuelve el entuerto. Es una chispa que en ocasiones sin saber muy bien por qué, aclara la mente.

Puede surgir del razonamiento, de la insinuación del corazón o de la intuición, del mero ingenio  o imaginación y en muchas ocasiones, es el inicio de la excitante, apasionante, enloquecedora y motivante “REINVENCIÓN”, que más pronto que tarde… con maña, garra, esfuerzo, constancia, la debemos adosar a nuestra personalidad.

La motivación de una reinvención, normalmente se origina por la necesidad de crecimiento personal, por necesidad de ingresos y a veces simplemente por satisfacer la curiosidad personal de conocer otras cosas o formas de vida. De todos modos, creo que es una combinación de todas ellas las que nos llevan al desafío, reto, experiencia de inventarnos de nuevo.

Acostumbrase a tener los ojos abiertos para ver otras cosas, preguntar, escuchar,  intuir, imaginar, utilizar nuestros talentos para obtener diferentes respuestas puede ser un paso.

Preguntarse de vez en cuando por algo diferente a lo que has hecho, quizá algo que en ese momento tenga un objetivo más  preciso, es otro de los pasos en mi opinión.

Hacer caso a las corazonadas, hacer trabajar a la intuición, para que sea la encargada de transmitir el mensaje a la mente.  Esa mente, que en ocasiones se encuentra demasiado cómoda, viendo cómo pasan ideas, sin prestarles atención. Esa mente algo ausente dispersa y  a veces desordenada. Pero caramba, para eso está la ilusión de salir de la rutina, la fuerza, el tesón, la paciencia para inclinar a la mente a la concentración, a la reflexión… Éste puede ser un paso más.

Saber lo que quieres hacer. Alguien dijo: “Si no sabes qué te gusta hacer, probablemente dejaste de escucharte hace muchos años”. Un paso importantísimoooooooooooo “RECUPERARTE DE LA SORDERA».

No sentir pánico a los cambios, al fracaso, ese mismo que nos ata de pies y manos y a menudo nos lleva a vivir de lunes a viernes deseando que los días pasen pronto, viviendo en pena. Nos condenamos a vivir sin vivir, gran parte de nuestro tiempo, por no redescubrirnos y desarrollar la confianza, para adaptarnos a los apasionantes retos que nos ayudan a realizarnos y a cumplir el objetivo de descubrir nuestro propio “SER”.

Muchas veces tenemos ideas, ilusión por crear, tenemos razonamientos claros para desarrollarlas pero estamos llenos de prejuicios. Son éstos los que nos hacen caer en la inmovilidad en el apalancamiento de la rutina, que en ocasiones, nos lleva al abatimiento, falta de interés, desconfianza, agotamiento… en definitiva  nos impide conocer nuestros talentos y desarrollar el más compatible, de acuerdo con nuestros conocimientos y personalidad. Este paso quizá para mí sea el más arduo, pero si nunca nos lo planteamos, nunca conoceremos nuestras verdades posibilidades.

Poner en práctica las ideas, porque no nos engañemos, todos presumimos de tenerlas, pero llevarlas a cabo es otro cantar. Éste es un paso que si no lo ejecutamos, nada cambiará

Por último, está la satisfacción de haber logrado poner en marcha lo propuesto, «la reinvención» De haber conseguido desplegar las alas de la libertad… para por fin, cumplir lo deseado.

Y si te equivocas… que le vamos hacer: “ésta es la vida”… volver a empezar.

REINVENTARSE O REINVENTARSE… NO HAY OTRA

¡Suerte!

Un saludo

Gina Murillo

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La utopía, los sueños…