La negociación: elementos positivos de la comunicación no verbal a la hora de negociar

La negociación: elementos positivos de la comunicación no verbal a la hora de negociar

La negociación es un concepto por el que diferentes partes ponen sobre la mesa: proyectos, ideas, negocios, promesas electorales…

La Negociación es una fase en la que dos partes, con intereses comunes, en una medida y en conflicto por otra, se reúnen para proponer y discutir alternativas con el fin de llegar a un acuerdo.

Las negociaciones, forman parte de nuestro día a día y sin lugar a dudas se engloban en todos los ámbitos: profesional, social, familiar.

 Espero que estemos de acuerdo, en que en cada tipo de negociación usamos métodos o técnicas diferentes, según el sujeto a debatir, pero también espero que estemos de acuerdo en que en toda negociación hay por lo menos un punto en común, al menos en el pistoletazo de salida: la solapada  en ocasiones y franca y sincera en otras   “COMUNICACIÓN HUMANA”

A través de una buena comunicación podremos dejar atrás malentendidos o creencias equivocadas y con ello simplificar las negociaciones. En dicha comunicación intervienen diferentes factores a tener en cuenta, o dicho de otra manera: sin ellos, el intento de negociación nunca verá la luz.

Elementos indispensables:

Escucha activa: mostrando interés por la otra parte; mostrando empatía, no interrumpiendo sus argumentos. “Hablar es una necesidad y escuchar un arte”
 
Tener en cuenta lo que la otra persona espera. “la mejor negociación es aquella en la que ambas partes creen haber ganado lo justo”

Gestionar de un modo adecuado nuestras emociones. Es importante centrarse en el sujeto de la negociación a tratar, y dejar a un lado la personalidad de la otra parte.

Tener confianza en nosotros mismos y mostrar capacidad para reconocer  algún fallo o equivocación. “No debemos avergonzarnos de reconocer que nos hemos equivocado, puesto que hacerlo equivale a decir que hoy sabemos algo más de lo que sabíamos ayer”.- Alexander Pope.

Debemos practicar la intuición para poder captar las emociones de la otra parte

Utilizar un lenguaje claro, sencillo y concreto

USAR Y MANEJAR LA COMUNICACIÓN NO VERBAL.

Es sabido por una inmensa mayoría que a veces, las palabras dicen una cosa pero los gestos, la mirada, la sonrisa, la posición corporal, el tono de voz… Es decir las palabras silenciosas dicen otra. Es lo que llamamos incongruencia entre lo que escuchamos y lo que los signos no verbales nos dicen.

La confianza en ocasiones puede verse menguada o aumentada por nuestros gestos.

Por ejemplo: una persona puede tener una gran habilidad como orador, pero sus gestos no le acompañan: son serios o poco afables.

Por el contrario otra persona, con menos facilidad de palabra, tiene gestos positivos: sonrisa espontánea, una expresión facial alegre, que le aporta un carácter simpático. Sin lugar a dudas estas características suman adeptos.

Elementos positivos de la comunicación no verbal a la hora de negociar:

Mirar directamente al interlocutor. La mirada siempre debe estar dirigida al tercio superior del cuerpo. La mirada debe ser directa. Los gestos en ocasiones engañan pero la mirada es sincera.

Sonreír y mostrar una expresión amable no es falta de seriedad en la negociación: “Se consigue más con una gota de miel que con un barril de hiel”. Siempre es bueno iluminar la cara con una sonrisa franca.

 La sonrisa nos acerca a nuestro interlocutor y él abre con mayor facilidad sus puertas. Mejora siempre la comunicación, nos hace parecer más cercanos y asequibles.

Mantener los brazos y las manos en posición distendida. Evitar a toda costa cruzarlos

Mantener la cabeza y hombros levantados. Mantener erguida la espalda

Asentir con la cabeza cuando está hablando nuestro interlocutor

Evitar hacer demasiados movimientos, con el fin de no distraer a nuestro interlocutor

Elementos negativos de la comunicación no verbal

La mirada nunca debe ser llevada por debajo de los hombros y mucho menos de arriba abajo. Hay que comunicarse con la mirada, no analizarse con ella. Hay que evitar la mirada desinteresada y aburrida

La sonrisa nunca debe ser llevada a límites del gracioso que se ríe a carcajadas sonoras. Por el contrario  la ausencia de sonrisa nos otorga un gesto serio y nos hace parecer distantes.

Hombros encogidos: falta de confianza

Labios apretados: tensión difícil de controlar

Mover y golpear los pies repetidamente en el suelo: nerviosismo

Balancearte en la silla: señal de prepotencia y falta de interés

Removerte en la silla: clara señal de impaciencia

Suspirar: las palabras silenciosas, suben de volumen e indican que estás al límite.

Mover la cabeza negativamente, cuando el interlocutor está interviniendo.

Negociar es un arte que se puede aprender. Negociar es un arte que nos enseña a manejar diferentes puntos de vista, con los que a menudo, no estamos de acuerdo con la otra parte negociadora o interlocutores, pero ello no significa que debamos tener actitudes desagradables.

Es muy complicado hacer una negociación positiva, actuando de modo arrogante y hostil. En ocasiones se tiene alguna capacidad innata, pero no es lo más común. Aprender a negociar es una habilidad que podemos ir adquiriendo con el paso del tiempo. Es la gran herramienta para lograr los objetivos, las metas.

“Yo sé que usted cree comprender lo que piensa que yo he dicho, pero no sé si se da cuenta de que lo que usted ha oído no es lo que yo quería decir”.- Pierre Rataud

 

 

¿Ser o Parecer? Comunicación No Verbal 

Un saludo

Gina Murillo

No Comments

Leave a Reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Gina Murillo, el arte de la comunicación no verbal

Edición tapa blanda EUR 9,83
Edición Kindle $2.99
 

¿Esperar qué? Si todo está en ti: Comunicación no verbal. Emociones [Tapa blanda]

Gina Murillio Benedicto (Autor)

 

Reseña del editor

Yo con éste, mi nuevo libro: ¿Esperar qué? Si todo está en ti, he intentado entreabrir un resquicio hacia mi interior, profundizar, analizar, los secretos que la comunicación no verbal nos grita a voces, y como no, hacerme reflexiones en voz alta, no carentes de interrogantes. No me preguntes ¿por qué?, pero parece ser que es éste, mi signo ortográfico favorito. Bueno, quizá sea porque me encanta el reto, la magia de las emociones propias y ajenas. Me encanta la curiosidad, es ella, la que alerta mi imaginación; la que se encarga de comunicarme que la vida está en constante movimiento. Quizá sea ella, la curiosidad, la que curiosamente revela que cada uno actúa de un modo diferente ante la misma circunstancia. La que
me lleva a observar, a pensar, que nadie es raro. Probablemente porque cada uno de nosotros somos únicos. Quizá, sea ésta otra razón, la que me lleve a obtener como respuestas, más interrogantes en este incesante viaje, cuyo destino, la vida, en sus numerosas escalas, te avisa de que vivir es un verbo de acción. Asimismo, te comunica que tu relación, tu fuerza, en definitiva, tu existencia, hay que vivirla y no sólo imaginarla. Esas mismas escalas, son las que te enseñan, que la alegría es una buena compañera y que es su compañía, la que te proporciona sensaciones de bienestar, de paz, de sosiego, de armonía. Esas paradas, te recuerdan que tu vida no depende de si alguien viene o se va; te recuerdan que el único protagonista de tu vida eres tú. Te recuerdan que tomar el riesgo de ser tú mismo es apasionante. Te recuerdan que el desafío de la reinvención proporciona un subidón de adrenalina que te hace vibrar. Te recuerdan al fin, que tú eres el único propietario de esa llave mágica, capaz de abrir todas las estancias de tu existencia, y que por nada del mundo puedes dejarla escapar. Esas señales, esas voces que se desgañitan avisándote –avisándome– de que todos los trayectos de tu vida tienen un gran interés, pero que algunas veces mi sordera interior, no me permite escucharlas y los paso por alto. Sin embargo, otras, resuenan como un eco en mi interior, evocando a mi poder de decisión: elijo vivir por y no por casualidad. Elijo hacer cambios en lugar de tener excusas. Elijo estar alegre y no amargado. Elijo autoestima y no victimismo. Ese viaje a través del aprendizaje, en el que guardar el equilibrio, ayuda a soportar sin sobresaltos los contratiempos y enigmas cotidianos, en el que las respuestas, presumiblemente, caen a cuentagotas. En ocasiones, ese dosificador te hace recapitular e invocar a la paciencia. Una lección que tenemos que aprender desde el inicio de nuestros días… Practicar la paciencia cuesta lo suyo. Ese goteo lento de respuestas que te indican que, aunque digamos que estamos motivados para hacer un cambio, ello no significa que el cambio se produzca inevitablemente. Tenemos que encomendarnos a la infalible, costosa e ignorada… Perseverancia. Cuando creí que tenía respuestas, hallé en ellas más preguntas… ¿A ti no te pasa también? ¿Esperar qué? Si todo está en ti.

Biografía del autor

Nacida en Valencia, España. Universidad de Valencia. Dedicada al mundo de la moda , la imagen y venta en una cadena de boutiques. Actualmente, impartiendo cursos dedicados al estudio de la comunicación personal, como método para lograr un mayor conocimiento y desarrollo en el ámbito personal, social y professional. Gina Murillo 2014


 

Me rebelo ante la ley de la hipocresíaLa intimidad: ¿reflejo del yo auténtico?