No escondas tu carisma

No escondas tu carisma

 No escondas tu carisma, pues, el carisma es algo innato y forma parte de la personalidad del ser humano. Se trata de la capacidad que está asociada al éxito, lo que se basa en la concepción, de que al carismático le va bien en la vida. Por eso hay quienes afirman que se puede ayudar a una persona a ser carismática a través de reforzar su autoestima, sus capacidades como orador y su apariencia.

Del latín “carisma” y con origen en un vocablo griego que significa “agradar”, el término carisma se refiere a la capacidad de ciertas personas para atraer y cautivar a los demás. Un sujeto carismático logra despertar la admiración del prójimo con facilidad y de manera natural.

El carisma es la cualidad de la personalidad que nos hace más atractivos a los demás, provoca que las opiniones e ideas de los que consideramos carismáticos sean mejor recibidas e incluso, se imite su forma de vestir o de comportarse. Es un conjunto de carácter, habilidades sociales y capacidad de persuasión.

¿Cómo podemos potenciar esta habilidad innata?

Autocontrol  en la expresión de emociones y pensamientos: no ponernos a la defensiva, no derrumbarnos ante un ataque, ni responder con una reacción agresiva.

Ser personas observadoras, curiosas, receptivas, intuitivas, para conocer mejor el mundo que nos rodea y a sus personajes.

Tener un espíritu crítico y opiniones propias. Creer firmemente en lo que se hace y lo que se dice

Creatividad para enfrentar las situaciones de la vida de una forma diferente a la convencional. Encontrar nuevas soluciones a viejos problemas, tomar decisiones que sorprendan a los demás e ir un paso por delante del resto.

Cultivar un estilo propio, evitar ser predecibles

Ser capaces de reírnos de nosotros mismos

¿Podemos mejorar nuestras habilidades sociales y entrenar habilidades de persuasión y seducción?.  Por supuesto, la puesta en escena es fundamental.

Todos sabemos que el carisma tiene una vertiente visual muy importante. Es una teoría repetitiva, pero no por ello deja de ser efectiva y realista: “lo que cuentan no son tanto las ideas sino la forma de transmitirlas, la forma de relacionarse y la imagen resultante”. La persona carismática, maneja de una forma natural, “la comunicación no verbal”.

La planificación de dónde y cuándo se aparece, también forma parte del carisma. La presencia y visibilidad es importante, pero también lo es la ausencia. Si se está constantemente en todas partes, la presencia pierde su carisma, incluso llega a ser agobiante. La imagen del carismático viene dada por donde está, pero también por donde no está.

Otra clave importante da la personalidad carismática es la de “dominar el silencio”, hablar cuando hay algo importante que decir y no tan solo para rellenar mutismos o pausas. Saber escuchar es una virtud de las personalidades carismáticas.

¿Identificar e imitar a las personas carismáticas, pueden ayudarnos?

Definitivamente sí, para reconocer las habilidades de una persona especial, pero no para hacer burdas imitaciones y convertirnos en clones. La persona carismática, lo es, porque es distinta a las demás, si la imitamos no tenemos nada original. Cada uno tiene que encontrar lo mejor de sí mismo y expresarse con autenticidad.

Como conclusión: pon tu corazón, tu intelecto y tu alma, incluso en los pequeños actos. En eso reside el secreto del éxito. – Swani Sivamanda.

No debemos olvidar, que cada uno de nosotros somos una obra de arte única.

Un saludo

Gina Murillo

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Gina Murillo, el arte de la comunicación no verbal

Edición tapa blanda EUR 9,83
Edición Kindle $2.99
 

¿Esperar qué? Si todo está en ti: Comunicación no verbal. Emociones [Tapa blanda]

Gina Murillio Benedicto (Autor)

 

Reseña del editor

Yo con éste, mi nuevo libro: ¿Esperar qué? Si todo está en ti, he intentado entreabrir un resquicio hacia mi interior, profundizar, analizar, los secretos que la comunicación no verbal nos grita a voces, y como no, hacerme reflexiones en voz alta, no carentes de interrogantes. No me preguntes ¿por qué?, pero parece ser que es éste, mi signo ortográfico favorito. Bueno, quizá sea porque me encanta el reto, la magia de las emociones propias y ajenas. Me encanta la curiosidad, es ella, la que alerta mi imaginación; la que se encarga de comunicarme que la vida está en constante movimiento. Quizá sea ella, la curiosidad, la que curiosamente revela que cada uno actúa de un modo diferente ante la misma circunstancia. La que
me lleva a observar, a pensar, que nadie es raro. Probablemente porque cada uno de nosotros somos únicos. Quizá, sea ésta otra razón, la que me lleve a obtener como respuestas, más interrogantes en este incesante viaje, cuyo destino, la vida, en sus numerosas escalas, te avisa de que vivir es un verbo de acción. Asimismo, te comunica que tu relación, tu fuerza, en definitiva, tu existencia, hay que vivirla y no sólo imaginarla. Esas mismas escalas, son las que te enseñan, que la alegría es una buena compañera y que es su compañía, la que te proporciona sensaciones de bienestar, de paz, de sosiego, de armonía. Esas paradas, te recuerdan que tu vida no depende de si alguien viene o se va; te recuerdan que el único protagonista de tu vida eres tú. Te recuerdan que tomar el riesgo de ser tú mismo es apasionante. Te recuerdan que el desafío de la reinvención proporciona un subidón de adrenalina que te hace vibrar. Te recuerdan al fin, que tú eres el único propietario de esa llave mágica, capaz de abrir todas las estancias de tu existencia, y que por nada del mundo puedes dejarla escapar. Esas señales, esas voces que se desgañitan avisándote –avisándome– de que todos los trayectos de tu vida tienen un gran interés, pero que algunas veces mi sordera interior, no me permite escucharlas y los paso por alto. Sin embargo, otras, resuenan como un eco en mi interior, evocando a mi poder de decisión: elijo vivir por y no por casualidad. Elijo hacer cambios en lugar de tener excusas. Elijo estar alegre y no amargado. Elijo autoestima y no victimismo. Ese viaje a través del aprendizaje, en el que guardar el equilibrio, ayuda a soportar sin sobresaltos los contratiempos y enigmas cotidianos, en el que las respuestas, presumiblemente, caen a cuentagotas. En ocasiones, ese dosificador te hace recapitular e invocar a la paciencia. Una lección que tenemos que aprender desde el inicio de nuestros días… Practicar la paciencia cuesta lo suyo. Ese goteo lento de respuestas que te indican que, aunque digamos que estamos motivados para hacer un cambio, ello no significa que el cambio se produzca inevitablemente. Tenemos que encomendarnos a la infalible, costosa e ignorada… Perseverancia. Cuando creí que tenía respuestas, hallé en ellas más preguntas… ¿A ti no te pasa también? ¿Esperar qué? Si todo está en ti.

Biografía del autor

Nacida en Valencia, España. Universidad de Valencia. Dedicada al mundo de la moda , la imagen y venta en una cadena de boutiques. Actualmente, impartiendo cursos dedicados al estudio de la comunicación personal, como método para lograr un mayor conocimiento y desarrollo en el ámbito personal, social y professional. Gina Murillo 2014


 

Me está mintiendoEl alma narra la vida