El riesgo, la suerte, la fortuna, el desafío, la posibilidad de ser uno mismo

El riesgo, la suerte, la fortuna, el desafío, la posibilidad de ser uno mismo

Nada más sencillo que usar una máscara. Puedes elegir muchas, las hay elegantes, intrigantes, dóciles, agresivas… algunas son tan perfectas que parecen reales… pero corres el riesgo de olvidar quién eres realmente.

 El concepto de riesgo suele asociarse a la idea de peligro, de amenaza;  Incluso podemos tener la sensación de que podemos sufrir daños.

La incapacidad de correr riesgos, la podríamos vincular a la vulnerabilidad, a la debilidad, a la falta de seguridad, al miedo de cambiar de posición,  de cambiar de actitud, por si con ello, se cambia la idea que tienen los demás de nosotros. El miedo de mirar directamente,  de sonreír, de llorar con franqueza; de expresar con tus gestos quién eres realmente, por si se interpretan como señales de flaqueza, como señales de que eres diferente,  aunque para ello sacrifiques la necesidad de salir de tu engaño personal. Miedo a  dejar  al aire las emociones y sentimientos. Miedo a correr el riesgo de decir cómo eres;  miedo a aceptar los desafíos necesarios en tu vida, para conseguir más pronto que tarde tu realidad personal. Quedarte plácidamente tumbado en el sofá viendo como pasan tus ilusiones, sueños, fantasías; en una palabra “TU VIDA”, por miedo a dar un paso en falso al salir de tu letargo.

Sin embargo, olvidamos con demasiada frecuencia que la vida diaria  está llena de retos y desafíos para cada uno de nosotros. En realidad nunca sabemos qué nos espera en el futuro inmediato. Por supuesto, la vida, está llena de incógnitas. Lo único claro y diáfano que tenemos interiorizado e incluso lo vemos con cierta naturalidad es que la sociedad, el mundo, la vida está envuelto en cambios constantes.

 ¿Qué podemos hacer si nada parece demasiado seguro? La respuesta es sencilla: “CORRER RIESGOS”. ¿Y cómo lo conseguimos? Sin lugar a dudas, hemos  de desarrollar la autoconfianza, el poder de adaptación, el desarrollo de las fortalezas.

Si estás dispuesto a desplegar las alas del riesgo y utilizar tus creencias como escudo protector, serás capaz de enfrentarte a los retos, a las inseguridades constantes que forman parte del día a día y avanzar en la dura batalla de Ser o Parecer.

 El querido, amado, temido, intrigante, indeciso, arduo, frágil, desafiante… poder del “RIESGO”

¿Ser o Parecer? Comunicación no verbal

Un saludo

Gina Murillo

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Gina Murillo, el arte de la comunicación no verbal

Edición tapa blanda EUR 9,83
Edición Kindle $2.99
 

¿Esperar qué? Si todo está en ti: Comunicación no verbal. Emociones [Tapa blanda]

Gina Murillio Benedicto (Autor)

 

Reseña del editor

Yo con éste, mi nuevo libro: ¿Esperar qué? Si todo está en ti, he intentado entreabrir un resquicio hacia mi interior, profundizar, analizar, los secretos que la comunicación no verbal nos grita a voces, y como no, hacerme reflexiones en voz alta, no carentes de interrogantes. No me preguntes ¿por qué?, pero parece ser que es éste, mi signo ortográfico favorito. Bueno, quizá sea porque me encanta el reto, la magia de las emociones propias y ajenas. Me encanta la curiosidad, es ella, la que alerta mi imaginación; la que se encarga de comunicarme que la vida está en constante movimiento. Quizá sea ella, la curiosidad, la que curiosamente revela que cada uno actúa de un modo diferente ante la misma circunstancia. La que
me lleva a observar, a pensar, que nadie es raro. Probablemente porque cada uno de nosotros somos únicos. Quizá, sea ésta otra razón, la que me lleve a obtener como respuestas, más interrogantes en este incesante viaje, cuyo destino, la vida, en sus numerosas escalas, te avisa de que vivir es un verbo de acción. Asimismo, te comunica que tu relación, tu fuerza, en definitiva, tu existencia, hay que vivirla y no sólo imaginarla. Esas mismas escalas, son las que te enseñan, que la alegría es una buena compañera y que es su compañía, la que te proporciona sensaciones de bienestar, de paz, de sosiego, de armonía. Esas paradas, te recuerdan que tu vida no depende de si alguien viene o se va; te recuerdan que el único protagonista de tu vida eres tú. Te recuerdan que tomar el riesgo de ser tú mismo es apasionante. Te recuerdan que el desafío de la reinvención proporciona un subidón de adrenalina que te hace vibrar. Te recuerdan al fin, que tú eres el único propietario de esa llave mágica, capaz de abrir todas las estancias de tu existencia, y que por nada del mundo puedes dejarla escapar. Esas señales, esas voces que se desgañitan avisándote –avisándome– de que todos los trayectos de tu vida tienen un gran interés, pero que algunas veces mi sordera interior, no me permite escucharlas y los paso por alto. Sin embargo, otras, resuenan como un eco en mi interior, evocando a mi poder de decisión: elijo vivir por y no por casualidad. Elijo hacer cambios en lugar de tener excusas. Elijo estar alegre y no amargado. Elijo autoestima y no victimismo. Ese viaje a través del aprendizaje, en el que guardar el equilibrio, ayuda a soportar sin sobresaltos los contratiempos y enigmas cotidianos, en el que las respuestas, presumiblemente, caen a cuentagotas. En ocasiones, ese dosificador te hace recapitular e invocar a la paciencia. Una lección que tenemos que aprender desde el inicio de nuestros días… Practicar la paciencia cuesta lo suyo. Ese goteo lento de respuestas que te indican que, aunque digamos que estamos motivados para hacer un cambio, ello no significa que el cambio se produzca inevitablemente. Tenemos que encomendarnos a la infalible, costosa e ignorada… Perseverancia. Cuando creí que tenía respuestas, hallé en ellas más preguntas… ¿A ti no te pasa también? ¿Esperar qué? Si todo está en ti.

Biografía del autor

Nacida en Valencia, España. Universidad de Valencia. Dedicada al mundo de la moda , la imagen y venta en una cadena de boutiques. Actualmente, impartiendo cursos dedicados al estudio de la comunicación personal, como método para lograr un mayor conocimiento y desarrollo en el ámbito personal, social y professional. Gina Murillo 2014


 

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