El escaparate: una ventana sigilosa, silenciosa capaz de generar sensaciones

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El escaparate: una ventana sigilosa, silenciosa capaz de generar sensaciones

El escaparate, esa ventana sigilosa y silenciosa, es la carta de presentación de un negocio.

Hemos de ser plenamente conscientes de que un objeto es fácil de olvidar, pero la sensación que percibimos al verlo será retenida de una manera más eficaz y duradera en el tiempo.

El escaparate es un importante elemento de la comunicación no verbal. Es mucho más que lo que se expone, es el modo en el que se hace, el color que se utiliza, saber elegir los elementos y productos, capaces de transmitir vibraciones, de estimular emociones. No debemos olvidar que todos somos clientes en potencia y en ocasiones sólo se trata de tiempo que un posible cliente se decida a entrar en tu negocio.

Hablando de tiempo, los expertos en marketing dicen lo siguiente:

“La velocidad de un peatón es de 1m/segundo, la anchura de un escaparate viene a ser de 2 a 4 metros, por tanto el tiempo que se tarda en cruzar, viene a ser de a 4 segundos, pero si conseguimos que se pare empleará entre 24 y 26 segundos en examinarlo.

La función de nuestro escaparate es conseguir que el cliente visite la tienda. El cliente compra porque previamente se le ha despertado unas necesidades que debe cubrir, cuantas más necesidades se cubran mayores serán las ventas. Este es precisamente el papel  del comerciante, conseguir generar de manera ordenada y armónica el mayor número de necesidades, estableciendo para ello un equilibrio entre cantidad y calidad de objetos, exponiéndolos de una manera atractiva y coherente, para convencer al transeúnte de que entrando puede obtener lo que necesita.

Reglas básicas para obtener un buen escaparate:

LA IMAGEN: el escaparate debe revelar una imagen coherente con la del  establecimiento y la marca que se quiera crear

ILUMINACIÓN: se debe crear una buena visibilidad a base de clarososcuros, consiguiendo profundidad. Las luces brillantes aplanan los productos expuestos.

EXPOSICIÓN: el artículo debe exhibirse de un modo claro, destacando el producto que se quiere potenciar, nunca sobrecargar el espacio (genera confusión) es preferible pecar de defecto que de exceso, salvo en ocasiones concretas.

SENCILLEZ EN LA PRESENTACIÓN:

FRESCURA: que parezca que se acaba de colocar, hay que evitar a toda costa los escaparates descuidados, oscuros y polvorientos.

COLOCACIÓN: la ubicación de los objetos, no debe anular la presencia de los mismos. Deben ser colocados, de modo que sean visibles desde todos los puntos, según tamaños, colores y formas. Nunca debemos olvidar que el artículo necesita espacio para respirar.

ORIGINALIDAD: no excentricidad, la imaginación debe de hacer de la tarea difícil una tarea fácil. El arte y la técnica colaborar con las ideas originales para depurarlas y hacer que sean viables.

COMPOSICIÓN SIMPLE: la armonía suele estar basada en la sencillez, que no es sinónimo de simple, pobre o carente de imaginación. La sencillez radica en la eliminación de todo elemento superfluo.

LA ELECCIÓN DE COLORES: cálidos y fríos. Se llaman cálidos aquellos que van del rojo al amarillo, los colores fríos son los que van del azul al verde. Esta división de colores radica simplemente en la sensación y experiencia humana. Los colores de alguna manera, nos pueden llegar a transmitir estas sensaciones. Un color frio y uno cálido se complementan.

CAMBIO DE ESCAPARATE: la impresión que produce la primera vez, desaparece cuando se ve repetidamente. Por regla general no debe cambiarse antes de una semana, ya que ha costado un esfuerzo humano y económico, y queremos que lo vean un gran número de personas, pero no debe permanecer intacto más de tres semanas, podemos hacer pequeños refrescos.

PRESUPUESTO: la cantidad que se puede gastar no debe influir. Está demostrado que con un presupuesto bajo se puede crear un ambiente y hacer un buen escaparate. La base al final es hacer un esfuerzo de creatividad e imaginación con los elementos decorativos fijos o móviles que contamos, destacando siempre la calidad y detalles de los artículos.

UNA BUENA INVERSIÓN: muchos comerciantes o empresarios, no le dan la importancia que realmente tiene, y no destinan a su escaparate los medios necesarios para sacarles rendimiento. A veces por ahorrar costes, por falta de ideas, tiempo o por cierto desconocimiento de la capacidad de incrementar las ventas que tiene un buen escaparate.

 En ocasiones no se quieren percatar, que no es tan importante lo que mostremos, sino cómo lo hagamos, en qué contexto o ambiente. En esto, no hay discusiones, están de acuerdo todas las estrategias de marketing.

Llegados a este punto quiero hacer hincapié que debemos tomarnos el dinero que se emplee en los escaparates como una buena inversión y no como una gasto.

Como conclusión podíamos decir que el escaparate, siempre debe ser atractivo, actual, fresco, sugerente.  Estudiar el mejor modo de destacar la imagen del comercio sobre la competencia. Tratar de sorprender y atraer al cliente, despertando emociones, ilusiones y deseos, consiguiendo fidelidad.

Un buen escaparate, siempre transmite sensaciones, y las sensaciones tienen su propio lenguaje

¿Ser o Parecer? Comunicación no verbal

Un saludo

Gina Murillo

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Gina Murillo, el arte de la comunicación no verbal

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¿Esperar qué? Si todo está en ti: Comunicación no verbal. Emociones [Tapa blanda]

Gina Murillio Benedicto (Autor)

 

Reseña del editor

Yo con éste, mi nuevo libro: ¿Esperar qué? Si todo está en ti, he intentado entreabrir un resquicio hacia mi interior, profundizar, analizar, los secretos que la comunicación no verbal nos grita a voces, y como no, hacerme reflexiones en voz alta, no carentes de interrogantes. No me preguntes ¿por qué?, pero parece ser que es éste, mi signo ortográfico favorito. Bueno, quizá sea porque me encanta el reto, la magia de las emociones propias y ajenas. Me encanta la curiosidad, es ella, la que alerta mi imaginación; la que se encarga de comunicarme que la vida está en constante movimiento. Quizá sea ella, la curiosidad, la que curiosamente revela que cada uno actúa de un modo diferente ante la misma circunstancia. La que
me lleva a observar, a pensar, que nadie es raro. Probablemente porque cada uno de nosotros somos únicos. Quizá, sea ésta otra razón, la que me lleve a obtener como respuestas, más interrogantes en este incesante viaje, cuyo destino, la vida, en sus numerosas escalas, te avisa de que vivir es un verbo de acción. Asimismo, te comunica que tu relación, tu fuerza, en definitiva, tu existencia, hay que vivirla y no sólo imaginarla. Esas mismas escalas, son las que te enseñan, que la alegría es una buena compañera y que es su compañía, la que te proporciona sensaciones de bienestar, de paz, de sosiego, de armonía. Esas paradas, te recuerdan que tu vida no depende de si alguien viene o se va; te recuerdan que el único protagonista de tu vida eres tú. Te recuerdan que tomar el riesgo de ser tú mismo es apasionante. Te recuerdan que el desafío de la reinvención proporciona un subidón de adrenalina que te hace vibrar. Te recuerdan al fin, que tú eres el único propietario de esa llave mágica, capaz de abrir todas las estancias de tu existencia, y que por nada del mundo puedes dejarla escapar. Esas señales, esas voces que se desgañitan avisándote –avisándome– de que todos los trayectos de tu vida tienen un gran interés, pero que algunas veces mi sordera interior, no me permite escucharlas y los paso por alto. Sin embargo, otras, resuenan como un eco en mi interior, evocando a mi poder de decisión: elijo vivir por y no por casualidad. Elijo hacer cambios en lugar de tener excusas. Elijo estar alegre y no amargado. Elijo autoestima y no victimismo. Ese viaje a través del aprendizaje, en el que guardar el equilibrio, ayuda a soportar sin sobresaltos los contratiempos y enigmas cotidianos, en el que las respuestas, presumiblemente, caen a cuentagotas. En ocasiones, ese dosificador te hace recapitular e invocar a la paciencia. Una lección que tenemos que aprender desde el inicio de nuestros días… Practicar la paciencia cuesta lo suyo. Ese goteo lento de respuestas que te indican que, aunque digamos que estamos motivados para hacer un cambio, ello no significa que el cambio se produzca inevitablemente. Tenemos que encomendarnos a la infalible, costosa e ignorada… Perseverancia. Cuando creí que tenía respuestas, hallé en ellas más preguntas… ¿A ti no te pasa también? ¿Esperar qué? Si todo está en ti.

Biografía del autor

Nacida en Valencia, España. Universidad de Valencia. Dedicada al mundo de la moda , la imagen y venta en una cadena de boutiques. Actualmente, impartiendo cursos dedicados al estudio de la comunicación personal, como método para lograr un mayor conocimiento y desarrollo en el ámbito personal, social y professional. Gina Murillo 2014


 

La intuición y la curiosidad: antídoto de la rutina, costumbre, aburrimiento, tediomarketing políticoCuento contigo o contigo todo es un cuento