El alma narra la vida

El alma narra la vida

El alma narra la vida, pues la vida está formada por nuestras pequeñas historias, es,  ella, la protagonista de todas ellas.

¿Qué es el alma? Una palabra tan simple y al mismo tiempo tan difícil de definir. Si te preguntas a ti mismo, ¿quiénes somos realmente, qué dirías? ¿Somos solo cuerpo o sólo tenemos un cuerpo? ¿Somos mente o tenemos una mente?

Está claro que no somos ni lo uno ni lo otro. Nuestro cuerpo y mente son herramientas para vivir en el planeta, para pensar, para movernos, hablar… Entonces, ¿qué es lo que somos?

El alma es lo que realmente somos. Es la energía, chispa, es lo que nos hace estar vivos en el cuerpo, en el planeta, aquí y ahora. Fijaos bien las herramientas tan bien diseñadas que tenemos instaladas en nuestro cuerpo desde el primer momento que aterrizamos en en este mundo. La sabiduría innata que tenemos es infinita.

Éste es realmente nuestro ser: una serie de posibilidades para avanzar por nosotros mismos desde el primer momento que abrimos los ojos. Luego la maquinaria de nuestro cuerpo conoce más datos para mejorar su producción y, en ocasiones, no hace el uso debido o, dicho de otro modo, no saca partido de las herramientas que posee.

Deja que se ensucien, contaminen, hasta llegar a parecer lo que no es, de modo que su producción deja de ser única y con un valor incalculable y se convierte en un producto fabricado en serie; su valor cae en picado.

Es el alma, si estamos dispuesto a escucharla la que nos recuerda que la vida es mucho más simple de lo que a veces imaginamos, ideamos y es por ello, al hacer oídos sordos, cuando la decepción cubre el rostro y aparta del trayecto la alegría, borra la sonrisa espontanea, la mirada franca, el tono de voz vibrante, la expresión relajada de la cara, en definitiva, aparta del trayecto la paz interior y convierte el entusiasmo en pesimismo. El alma nos recuerda que contagiar alegría, buen humor, luz, vitalidad… Atrae energía positiva.

En fin, querido amigo deseo con toda mi alma que no hagas oídos sordos a tu alma es, ella, la que te infundirá la fuerza necesaria para que te liberes de prejuicios y escribas tu propia historia.

¿Esperar qué? Si todo está en ti

Un saludo

Gina Murillo

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Gina Murillo, el arte de la comunicación no verbal

Edición tapa blanda EUR 9,83
Edición Kindle $2.99
 

¿Esperar qué? Si todo está en ti: Comunicación no verbal. Emociones [Tapa blanda]

Gina Murillio Benedicto (Autor)

 

Reseña del editor

Yo con éste, mi nuevo libro: ¿Esperar qué? Si todo está en ti, he intentado entreabrir un resquicio hacia mi interior, profundizar, analizar, los secretos que la comunicación no verbal nos grita a voces, y como no, hacerme reflexiones en voz alta, no carentes de interrogantes. No me preguntes ¿por qué?, pero parece ser que es éste, mi signo ortográfico favorito. Bueno, quizá sea porque me encanta el reto, la magia de las emociones propias y ajenas. Me encanta la curiosidad, es ella, la que alerta mi imaginación; la que se encarga de comunicarme que la vida está en constante movimiento. Quizá sea ella, la curiosidad, la que curiosamente revela que cada uno actúa de un modo diferente ante la misma circunstancia. La que
me lleva a observar, a pensar, que nadie es raro. Probablemente porque cada uno de nosotros somos únicos. Quizá, sea ésta otra razón, la que me lleve a obtener como respuestas, más interrogantes en este incesante viaje, cuyo destino, la vida, en sus numerosas escalas, te avisa de que vivir es un verbo de acción. Asimismo, te comunica que tu relación, tu fuerza, en definitiva, tu existencia, hay que vivirla y no sólo imaginarla. Esas mismas escalas, son las que te enseñan, que la alegría es una buena compañera y que es su compañía, la que te proporciona sensaciones de bienestar, de paz, de sosiego, de armonía. Esas paradas, te recuerdan que tu vida no depende de si alguien viene o se va; te recuerdan que el único protagonista de tu vida eres tú. Te recuerdan que tomar el riesgo de ser tú mismo es apasionante. Te recuerdan que el desafío de la reinvención proporciona un subidón de adrenalina que te hace vibrar. Te recuerdan al fin, que tú eres el único propietario de esa llave mágica, capaz de abrir todas las estancias de tu existencia, y que por nada del mundo puedes dejarla escapar. Esas señales, esas voces que se desgañitan avisándote –avisándome– de que todos los trayectos de tu vida tienen un gran interés, pero que algunas veces mi sordera interior, no me permite escucharlas y los paso por alto. Sin embargo, otras, resuenan como un eco en mi interior, evocando a mi poder de decisión: elijo vivir por y no por casualidad. Elijo hacer cambios en lugar de tener excusas. Elijo estar alegre y no amargado. Elijo autoestima y no victimismo. Ese viaje a través del aprendizaje, en el que guardar el equilibrio, ayuda a soportar sin sobresaltos los contratiempos y enigmas cotidianos, en el que las respuestas, presumiblemente, caen a cuentagotas. En ocasiones, ese dosificador te hace recapitular e invocar a la paciencia. Una lección que tenemos que aprender desde el inicio de nuestros días… Practicar la paciencia cuesta lo suyo. Ese goteo lento de respuestas que te indican que, aunque digamos que estamos motivados para hacer un cambio, ello no significa que el cambio se produzca inevitablemente. Tenemos que encomendarnos a la infalible, costosa e ignorada… Perseverancia. Cuando creí que tenía respuestas, hallé en ellas más preguntas… ¿A ti no te pasa también? ¿Esperar qué? Si todo está en ti.

Biografía del autor

Nacida en Valencia, España. Universidad de Valencia. Dedicada al mundo de la moda , la imagen y venta en una cadena de boutiques. Actualmente, impartiendo cursos dedicados al estudio de la comunicación personal, como método para lograr un mayor conocimiento y desarrollo en el ámbito personal, social y professional. Gina Murillo 2014


 

No escondas tu carismaMe rebelo ante la ley de la hipocresía