De frente o de perfil. La experiencia de sentirse mirado

De frente o de perfil. La experiencia de sentirse mirado

Lo importante es ver aquello que resulta invisible para los demás. “La experiencia de sentirse mirado” es una experiencia especial,  con profundos efectos en la conducta del protagonista de la mirada, que en términos de comunicación no verbal, se le denomina actor.

 A menudo cuando observamos el rostro y la mirada  de alguien, creemos  leer las partes más profundas de su alma y en lugar de ello, a veces, nos percatamos de que lo que tenemos delante es una mascara dispuesta a interpretar una comedia. Hay que mirar los rostros de perfil para entender las amarguras, las alegrías, los dolores de cada uno. De perfil la gente solemos presenter el rostro verdadero porque no sentimos que somos observados.

El efecto, la experiencia de sentirse mirado, parece uno de los poderosos inductores de autoconciencia pública. Es decir, nos hace conscientes y centra nuestra atención en los aspectos públicos y observables de nosotros mismos.

Este hecho, sin lugar a dudas presenta consecuencias en la conducta porque tendemos a comportarnos de manera diferente, dependiendo de en qué centremos nuestra atención. Cuando somos muy conscientes de la parte observable de nosotros mismos, nuestra conducta se orienta en función de los estándares de quien nos mira.

Éste es uno de los motivos por los que la mirada y la vigilancia tienen un sorprendente poder de inducir conformidad a las normas.

Por otro lado, tanto la mirada excesivamente insistente como la mirada excesivamente esquiva nos resultan incómodas. La ausencia de mirada por parte del interlocutor es desconcertante y perturbadora: no ser mirados equivale a ser ignorados, y todos parecemos necesitar un mínimo de reconocimiento básico de nosotros mismos que se manifiesta en la mirada del otro.

Pero ser mirados con excesiva insistencia es también una experiencia molesta, que con frecuencia se experimenta como expresión de hostilidad o, al menos, de falta de tacto. Nadie puede desarrollar en una interacción social su papel de un modo perfecto, sin cometer ningún error y manteniendo en todo momento, un control absoluto de todos los aspectos de su conducta.

Una mirada excesivamente insistente no pasa por alto ningún error potencial en nuestra actuación social, y por eso resulta bastante amenazante, sobre todo cuando no nos sentimos muy seguros y/o no tenemos mucha práctica en el papel que nos corresponde representar.

A pesar de que la variedad de movimientos posibles de los ojos y su área cercana es muy limitada si la comparamos con las expresiones faciales o con los gestos, lo cierto es que la mirada juega un rol muy importante en la comunicación no verbal.

Cuando la mirada abre las puertas a la comunicación todo es posible…

Con la mirada nos respetamos, nos amamos, nos odiamos…

¿Ser o Parecer? Comunicación No Verbal

Un saludo

Gina Murillo

Fuentes: Carver, Scheider, Argyle

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Gina Murillo, el arte de la comunicación no verbal

Edición tapa blanda EUR 9,83
Edición Kindle $2.99
 

¿Esperar qué? Si todo está en ti: Comunicación no verbal. Emociones [Tapa blanda]

Gina Murillio Benedicto (Autor)

 

Reseña del editor

Yo con éste, mi nuevo libro: ¿Esperar qué? Si todo está en ti, he intentado entreabrir un resquicio hacia mi interior, profundizar, analizar, los secretos que la comunicación no verbal nos grita a voces, y como no, hacerme reflexiones en voz alta, no carentes de interrogantes. No me preguntes ¿por qué?, pero parece ser que es éste, mi signo ortográfico favorito. Bueno, quizá sea porque me encanta el reto, la magia de las emociones propias y ajenas. Me encanta la curiosidad, es ella, la que alerta mi imaginación; la que se encarga de comunicarme que la vida está en constante movimiento. Quizá sea ella, la curiosidad, la que curiosamente revela que cada uno actúa de un modo diferente ante la misma circunstancia. La que
me lleva a observar, a pensar, que nadie es raro. Probablemente porque cada uno de nosotros somos únicos. Quizá, sea ésta otra razón, la que me lleve a obtener como respuestas, más interrogantes en este incesante viaje, cuyo destino, la vida, en sus numerosas escalas, te avisa de que vivir es un verbo de acción. Asimismo, te comunica que tu relación, tu fuerza, en definitiva, tu existencia, hay que vivirla y no sólo imaginarla. Esas mismas escalas, son las que te enseñan, que la alegría es una buena compañera y que es su compañía, la que te proporciona sensaciones de bienestar, de paz, de sosiego, de armonía. Esas paradas, te recuerdan que tu vida no depende de si alguien viene o se va; te recuerdan que el único protagonista de tu vida eres tú. Te recuerdan que tomar el riesgo de ser tú mismo es apasionante. Te recuerdan que el desafío de la reinvención proporciona un subidón de adrenalina que te hace vibrar. Te recuerdan al fin, que tú eres el único propietario de esa llave mágica, capaz de abrir todas las estancias de tu existencia, y que por nada del mundo puedes dejarla escapar. Esas señales, esas voces que se desgañitan avisándote –avisándome– de que todos los trayectos de tu vida tienen un gran interés, pero que algunas veces mi sordera interior, no me permite escucharlas y los paso por alto. Sin embargo, otras, resuenan como un eco en mi interior, evocando a mi poder de decisión: elijo vivir por y no por casualidad. Elijo hacer cambios en lugar de tener excusas. Elijo estar alegre y no amargado. Elijo autoestima y no victimismo. Ese viaje a través del aprendizaje, en el que guardar el equilibrio, ayuda a soportar sin sobresaltos los contratiempos y enigmas cotidianos, en el que las respuestas, presumiblemente, caen a cuentagotas. En ocasiones, ese dosificador te hace recapitular e invocar a la paciencia. Una lección que tenemos que aprender desde el inicio de nuestros días… Practicar la paciencia cuesta lo suyo. Ese goteo lento de respuestas que te indican que, aunque digamos que estamos motivados para hacer un cambio, ello no significa que el cambio se produzca inevitablemente. Tenemos que encomendarnos a la infalible, costosa e ignorada… Perseverancia. Cuando creí que tenía respuestas, hallé en ellas más preguntas… ¿A ti no te pasa también? ¿Esperar qué? Si todo está en ti.

Biografía del autor

Nacida en Valencia, España. Universidad de Valencia. Dedicada al mundo de la moda , la imagen y venta en una cadena de boutiques. Actualmente, impartiendo cursos dedicados al estudio de la comunicación personal, como método para lograr un mayor conocimiento y desarrollo en el ámbito personal, social y professional. Gina Murillo 2014


 

Es innegable, captamos información con los cinco sentidosEl tiempo: ni se compra ni se vende